feb 3 2012

Februa

Por Alvargonzález; 3 de febrero del 2003

¿Causa más víctimas el calendario a su altísima velocidad, o los ‘midibuseros’ locales? Mientras lo averiguan ‘científicosnorteamericanos’ que todo lo investigan y saben -más que los obviólogos del Colegio de Altos Estudios de lo Obvio de Tajimaroa-  te pregunto: ¿qué tanto hace que nos estábamos dando el abrazo de ‘añonuevo’? Y mira, en un parpadear, febrero ya llegó. ¡Paf!

Por lo que quieras y gustes ni los franceses con su Revolución le pudieron cambiar de nombre a los 12 meses; tampoco aquí, con nuestro devoto aztequismo, les llamamos de forma ‘aboriginal’ y no nos queda sino resignarnos a las multiseculares y románicas formas de llamar a los meses. ¿Febrero? Los romanos por dioses y advocaciones, no paraban, y una de las denominaciones de Juno, amante favorita de Júpiter (además de hermana) era la de Juno Februa, y de ella derivó el nombre del mes que vuela ya. Pero más allá de la denominación, el enorme significado de las festividades romanas realizadas en el mes dedicado a ella: de purificación, penitencia y ¡perdón!

No sé si hayas oído de la festividad del pueblo judío denominada ‘Yom Kipur’, y que no es otra cosa sino básicamente lo mismo: mediante la expiación o el arrepentimiento, alcanzar el perdón por las faltas cometidas. Sí, todo mundo repite aquello del “chivo expiatorio” pero pocos saben que dentro del ritual judío consistía en cargar con las culpas colectivas, simbólicamente, a un cabro  que el rabino echaba a perderse al desierto. Pobre chivo… ¿Expiatorio?

Espero en la foto alcances a ver un templo que lleva ese nombre. Estaba en vías de hechura allá por el cincuentaitantos con su peculiar estilo gótico y luego de ser proyectado a finales del siglo 19 por el italiano Adamo Boari. Mucho tiempo y religioso ingenio tomó la fábrica del Templo Expiatorio y allí aparece en vías de ser con su purificadora razón templaria. ¿Te gusta? La foto, mira, muestra también una Guadalajara amplia y apacible que no advertía la ‘monstrificación’ venidera. ¿Te gusta? Digo ¿te gusta el perdón expiatorio?

Quién sabe con qué extraña pasta está cocinada el alma humana (decídnoslo ‘científicosnorteamericanos’) que en las relaciones interpersonales la llamada ‘culpa’ juega un papel primordial y en todas las escalas. ¿Culpable o no culpable? preguntaba el filósofo existencialista. Y a lo que voy tan corriendo como febrero mismo, es a si no le vendría bien a la ‘suavepatria’ una terapia intensiva de eso: de perdón; de expiación de culpas nacionales.

Horror nuestro ‘historión’. Ya casi cumplimos dos siglos de arruinarnos mutua y colectivamente. ¿Me crees? Perdón en todo caso por quitarte el tiempo andando febrero…

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Te recordamos que si tienes escritos interesantes para compartir con gente pensante, aquí tienes un espacio, aprovéchalo como lo hace Gustavo Granero con sus ‘366 Historias’.

 


ene 31 2012

Día del señor San Blas.

Este viernes tres de febrero se cumplen 65 años del natalicio de Álvaro González de Mendoza. Los Mártires del Hertzio lo conmemoraremos el día cuatro, ya que es sábado de reunión en Laberinta. Quedas cordialmente invitado a pasar un buen rato de diez a doce del mediodía charlando y disfrutando de un pedazo de pastel.

Aún es tiempo de que te incorpores a la A. C. ‘Alvargonzález el Vallero Solitario’, para que nos apoyes en la difusión de la obra alvariana y en algunos eventos que estamos planeando llevar a cabo. ¿Te esperamos?


ene 26 2012

Haciendo la Hacienda

Por Alvargonzález; 11 de diciembre del 2002

A ver si salimos de acuerdo: en la vida se la pasa uno haciendo algo mientras tiempo hay. Es, la tal vida, un quehacer muy terminable y no por otra razón que el ‘haciendo’ llega hasta el ¡zas! o punto final temporal. ¿Me equivoco?

Ni te pregunto lo que ahora estás haciendo porque la respuesta es de una obviedad pasmante: “pos leyendo…” me dirás. Como todo puede complicarse un poco más (pregunta si no a los ‘comentaristas’ o ‘explicadores de realidades’), procedo en tal sentido: ¿cómo va tu ‘haciendo’ cotidiano? ¿Seremos hacendados todos? ‘Pue’quesí’…

Historión mayúsculo -no de 400 palabras-, el del traslape de la estructura del régimen patricial románico (del pater-familia o Patricio) al Señor Feudal, derivando luego en el Amo de la Hacienda colonial o porfiriana. Lo que sí cabe es el simple hecho de que a ti y a mí nos resuena a bien conocido ese término: Hacienda, con olor a fincas grandiosas -¿ves allí los graneros enormes de la que fuera Hacienda del Gallo?- decadente gloria de otros tiempos, o palabreja con sabor a carga impositiva. ¿Tu haciendo cotidiano anda bien con Hacienda?

Ya alguna vez traté de contarte con mi pluma minúscula (otros son ‘las grandes plumas’), algo que parecerá irrelevante: de cómo el participio pasivo latino, dio origen al gerundio en nuestro idioma… Ello tiene qué ver con el quehacer continuo; con la hacienda personal, con la colectiva-fiscal y las territoriales haciendas. Empiezo por las últimas, y su bien puesto nombre.

Las llamadas Haciendas eran empresas-pueblo con capacidad de producción equiparable a su extensión territorial y por ello resulta obvio deducir que el trabajo allí era interminable ¡siempre haciendo algo!: sembrando, cosechando, desgranando, almacenando, procesando, herrando, capando, desmontando, comprando, vendiendo… gerundiez sinfín bajo el ojo del Amo. Y la continuidad laboral colectiva, puesta en la escala mucho mayor de la territorialidad nacional, da origen a la llamada ‘Hacienda Pública’ o sistema de financiamiento para mantener el interminable laborío comunitario. Recuerda aquello de que avión que se detiene, se cae -te paso al costo la obviedad-, pero encaja con el hecho de que si el sistema hacendario se traba el país se desploma…

¿Hacendados? Te digo: mientras andamos en el tiempo algo andamos haciendo. Pero nuestras hechuras tan particulares como temporales están indudablemente enmarcadas en la gran Hacienda colectiva, que o se renueva, o el gerundio nos atropellará en sentido contrario: nos iremos deshaciendo. ¿Me crees? Allá tu…


ene 19 2012

Sor Rorosa

Por Alvargonzález; 2 de septiembre del 2002

Estaba en su cúspide el sexenio del Jefe Cejas (así le llamaban en el ámbito familiar), y el arqueólogo comisionado al respecto dio con ella; con los restos de la figura del sexenio y con la cual un par de ingeniosos genealogistas habían incluso emparentado a la familia cuando todavía estaba íntegro su apellido. ¿Integro? ‘Quesque’ una maestra, que todo enseñaba en el cine, quiere dejarlos en puro López y sin Portillo (no ‘cacté’).

La República tenía pintorescos toques de empresa familiar y una hermana ‘delenturno’ experta en instalaciones -había dirigido aquí la CFE- ya estaba mejor instalada en la Mesa Central. Ella fue a quien correspondió el discurso en la ceremonia oficial de presentación de los restos de la supuesta pariente remota en el Ex-Convento de Vizcaínas y con toda soltura dijo: “Si Sor Juana viviera estaría feliz de saber que hemos encontrado sus restos…” Maravillosa expresión paradojal y por decir lo menos en forma suave ¿no te parece? En todo caso el regocijo del reencuentro familiar puede ser trastornante y originar frases difíciles de entender por profundas. Pero hablar de profundidad escultórica es otro asunto y a ello vamos

Utilicemos la frase de la ex-funcionaria porque resulta útil: ¿qué diría Sor Juana si contemplara su estatua? ¿Haría una poesía o se pondría a aullar? Sí, la esculpidura que está allí en la Glorieta Chapalita ¿la has visto? Te advierto que si no me hubiera enterado del nombre oficial ‘eso’ hubiera sido un reto a mi imaginación. Mírala con detenimiento y dime como para qué te gusta pues se aceptan sugerencias y no aplican restricciones…

Tengo la sensación de que el siglo de las luces atómicas, el pasado, tuvo entre sus des-aciertos haber decretado la fealdad como arte. De pronto los seres nivelados por la media intelectual, ya no tuvimos más derecho a opinar sobre la belleza artística debido a que los críticos supuestamente calificados dogmatizan lo que es bello y lo que no; y tú y yo -supongo pertenecemos al mismo rango comunal de pensamiento-, nos tenemos que tragar los albondigones de su veredicto. ¿No te ha tocado ver cuadros u objetos ‘geniales’ pero que no despiertan más emoción aparte del repeluz o la repulsa? Pero cuidado con opinar a contracorriente de la crítica (¿Tibol?) supresora del juicio personal y de la apreciación colectiva.

Ni modo, allí está y si Sor Juana se viera tan sor rorosa ¡tampoco la dejarían opinar!


ene 12 2012

Don Miguel

Por Alvargonzález; 13 de enero del 2003

Un viejo tío le conoció, y me contaba que era un hombrón de estatura notable; grandote y que debió de lucir impresionante enfundado en su uniforme militar a la usanza prusiana de la época. Sin lugar a dudas debió haber sido un individuo de inteligencia excepcional pues de carpintero en Colima llegó a ser gobernador primero de Chihuahua y posteriormente de Jalisco, y eso no lo hubiera logrado alguien de pequeña estatura mental. Parece que fue mayúsculo en más de un aspecto.

Por el camino de las armas-milicia -empezó luchando contra los franceses-, zigzagueó en el siglo 19 hasta llegar a ser gente de confianza de Don Porfirio quien lo eligió (qué sencillez de los procesos electorales porfirianos) para gobernar Chihuahua. A él le debe la capital del estado grande, la introducción de agua potable y alcantarillado, la construcción del Teatro de los Héroes, la reforma educativa que incluyó escuelas de educación industrial para mujeres, entre otras cosas. Todavía una villa, donde se producen los mejores quesos de Chihuahua, conserva su apellido y una de las manifestaciones de afecto que recibió como gobernador allá, se convirtió en música dedicada a su esposa Jesusa. ¿Te suena la polka ‘Jesusita en Chihuahua’?

Enero de 1903 (un siglo exacto): el ocupante de Palacio Nacional vuelve a elegirlo; en esa ocasión como gobernador de Jalisco. Un tipo de su talla no se iba a meter a vivir en una casita. ¿Qué te parece la casa de Don Miguel gobernador? Mansión, enorme, neoclásica en su hechura.

Ignoro cuáles serían sus acciones en provecho del estado todo, pero lo que es en Guadalajara quedó su marca. Llegó una maquinaria de vapor desconocida en la ciudad y en las proximidades de San Francisco fue levantado el empedrado y aquel trebejo traqueteante bautizado popularmente como “la bicicleta de Ahumada” comenzó a nivelar las calles. ¿Para qué? Para pavimentarlas. Como ya se le había encontrado otro uso urbano al Río de San Juan de Dios, él determinó comenzar con el embovedamiento de la incipiente cloaca tapatía (la norma sigue prevaleciendo: lo que no se ve y no huele ¡no nos afecta! ¿No?).

El General Miguel Ahumada vivió en esa casa de la llamada Calle de Placeres, hasta que apareció en la escena el que le dio nombre actual a la calle: Madero (casi esquina con federalismo). Don Porfirio le envió de nuevo a Chihuahua, pero ya su añejo prestigio no sirvió de gran cosa y fue a morir al Paso. Años después la ciudad recordaría el nombre del gobernador Miguel Ahumada cuando su hijo, aquí, asesinó a puñaladas a su amante. Te digo: ¡oh miseria humana! Pero allí está su casa todavía, enorme…


ene 3 2012

Atenta invitación

Sábado 7 de enero del 2012, día de reunión en Laberinta. Si te interesa ser parte de la asociación civil ‘Alvargonzález el Vallero Solitario’ o simplemente quieres pasar un rato ameno conversando con los ‘Mártires del Hertzio’, te esperamos de diez a doce del mediodía. López Cotilla 813, entre Camarena y Rayón.

Si te gusta escribir y tienes algo interesante y digno de publicar, ahora tienes un espacio en el blog del Vallero Solitario para compartirlo con gente pensante, con gente de buen criterio como lo es el público de Alvargonzález. Aprovecha este espacio como ya lo hace Gustavo Granero con sus 366 historias; una diaria durante este año bisiesto. Arriba encuentras la pestaña que te lleva al sitio.


dic 30 2011

Una vieja foto

Por Alvargonzález; 31 de diciembre del 2003

Al Ing. Enrique Flores Tristchler por los buenos tiempos idos y los mejores por venir…    

Día difícil por la carga emocional que conlleva. Fecha que hasta puede ser complicada por los adendos mágicos que hay que cumplimentar: ¿dónde conseguir unos calzones rojos de mi tamaño? ¿Dónde las uvas que necesitaremos para atragantarnos puntuales al sonar las doce? ¿Irán a quedar conformes con la sidra o exigirán del auténtico tepache francés que está fuera de mis alcances? La fecha mezcla lo emotivo con la magia, e indudablemente es un día especial en el que con mayor o menor rigor experimentaremos la cizalla del calendario arrebatándonos algo ya conocido, el 2003, a cambio de algo misterioso y por venir envuelto en un nuevo número: 2004 (¡Uf, ando poético!).

No que de ordinario sea fácil el responder al “qué te importa” o lo que pueda ser importante para ti, y en ese tono llenar mis renglones aquí. Pero hoy la sincronía periodística me exigía un esfuerzo adicional pues la fecha es como tú: exigente. No puedo desentonar. Eso es: no puedo disparatarme impunemente como en otras ocasiones.

En esas andaba, pensando en afinar mi última aparición aquí en el corriente año, cuando en nuestro Laberinto, librería de viejo y de no tanto como mis letras (L. Cotilla 813), por entre las páginas de libro bien usado apareció esa fotografía. El problema del ‘qué te cuento’ quedó resuelto con esa buena-mala foto y si la vemos juntos advertirás por qué. ¿Quién la tomó? Nunca lo sabremos pero sí podemos intentar fecharla: ‘másmenos’ 1950. Alguien aparece allí también retratando algo… ¿Quién es? Misterio indescifrable también pero que resulta irrelevante para el caso.

Una vieja foto. ¿Es que adviertes lo que es la fotografía? No esa, sino todas las amparadas bajo tal nombre y que son el resultado tecnológico de una gran e imposible intención humana: congelar el tiempo. Desde el ser primitivo y cavernario con sus pinceles rudimentarios, hasta los grandes artistas del Renacimiento, con sus lienzos y colores, todos tratando de fijar el tiempo volátil. ¡Una instantánea! Ese ‘así somos’ pasajero que el calendario irremediablemente diluye y transforma; que el tiempo arruina o deforma, atrapado por un ¡clic! El tiempo queda ilusoriamente detenido mediante la técnica ‘fotografiante’ y es lo más que se ha podido hacer en la lucha bien perdida por detener el paso y el peso del calendario.

Esa vieja foto. ¿La ves? ¿Reconoces algo allí? Los arcos que aparecen a la derecha corresponden a las puertas del ‘Salón Cue’, cantina de buen tomar o mal beber y por Colón, calle que según el semáforo que aparece sobre el techo de la camioneta, era de ambos sentidos. Pero hay algo más: la finca en ruinas es el lugar en donde estuvo la primera ‘gasolinera’ de Guadalajara (dejadme decirle así puristas ignaros del lenguaje). Esa vieja foto de un sitio que permitió poner en marcha la carrera automotriz que comenzó imperceptible antes de desbocarse y ya lo verás mañana: más víctimas causa el ‘cochesterol’ que cualquiera otra enfermedad. La ciudad comenzaba a agarrar velocidad con gasolina y párela quien pueda. Nadie.

Nadie detiene al calendario, y tan seguro está de su triunfo que nos da toda una vida de ventaja. Ten un buen tiempo y que te saquen una foto para que te acuerdes de cómo eras al empezar el 2004…


dic 16 2011

Necesitamos de tu generosidad

 

¿Recuerdas quién llenó de historietas la mente de nuestro Maestro Alvargonzález despertándole el gusto por la difusión? La señora Candelaria: la Nana Cande o la Cande Nana. Quienes nos beneficiamos con las enseñanzas del Vallero Solitario, de alguna manera estamos en deuda con esta Señora, y ahora ella necesita de nosotros. Un incendio devoró gran parte de su casa, afortunadamente ella y sus familiares se encuentran bien pero perdieron mucho con el incendio. Se destruyeron dos recámaras que tenían vigas de madera con todo lo que había en ellas. Se necesitan cuatro o cinco camas, cobijas, almohadas, ropa tanto para la Nana Cande como para su sobrino y su esposa (adultos jóvenes de mediana talla) y cinco sobrinos nietos que van desde los ocho hasta los diecisiete años de edad. Eso es lo más urgente (sobre todo suéteres), ya que también harán falta materiales para reconstruir los cuartos. Asimismo harán falta roperos, burós, mesas no muy grandes, sillas y demás enseres domésticos. El centro de acopio es ‘El Desván de Don Quijote’ (antes ‘Laberinta’), López Cotilla 813, entre Camarena y Rayón, tel. 38 27 34 08 con Macario. Del mismo modo puedes llamar para más información al 36 39 44 24 con Franco López o al 36 43 23 55 con Jorge Granero. También recibimos donativos en efectivo. Si acaso por tu generosidad algo sobra, se repartirá con los vecinos de la Nana Cande que (caso raro en México) es gente muy necesitada, habitantes de San Lucas Evangelista. De antemano muchas gracias por tu generosidad.


dic 16 2011

Cuarentena

Por Alvargonzález; 3 de diciembre del 2003

Como la ruta de peaje, la corta ahora no funciona, aprovecho para llevarte a donde vamos, rodeando. Empiezo enunciando una tesis de mi autor favorito -‘Yomismo’- y que solo es rebatible por quienes no ven las cosas como ‘Yomismo’. Sucede que las ciudades de ‘tierradentro’, adoptan o expropian playas para su uso particular, a fin de cumplir con ese mandamiento social del “irás al mar por lo menos una vez al año…”. Así, Guadalajara en los tiempos en que no tenía salida sino por tren, se iba a ver la entonces existente Ola Verde a Cuyutlán; luego, ya con carreteras, la ciudad expropió temporalmente a San Blas con todo y sus jejenes picantes, para su remojón marítimo anual. Posteriormente con la ruta por Trompapendécuaro o Jiquilpan, el abordaje marino se dio hacia El Manzanillo, entonces pequeño puerto, y más tirando hacia Santiago donde -según ‘lenguasueltas’-, una muy amiga de hombre muy máximo abrió el Hotel Anita. El descubrimiento de Vallarta durante la noche de la iguana realizado por los ‘Pilgrims’ de ‘jolivúd’, sería muy posterior. Por cierto ¿dónde conociste tú, la mar? ¿A dónde te llevaron por primera vez a jugar arenita?

Por tren -todavía la Rev. no acababa con los trenes-, fuimos familiarmente a dar a Manzanillo; a ese puerto con nombre de fruta terriblemente venenosa (¿conoces los ‘manzanillos’?) donde por primera vez vi la ‘muchagua’ del océano. Si bien posteriormente fuimos a San Blas -¡horror ver en la playa a un ahogado rebosante!-, el puerto colimote quedó como parte fundamental de mi archivo vacacional de ‘infanciadolescencia’, y es en esa época que empezó a aparecer en mi memoria un lugar llamado ‘La Cuarentena’. Al paso, en el cierre de la Bahía de Santiago, veía esas muchas casas derruidas (mira la foto) y amparadas por tan misterioso nombre. ¿Cuarentena?

Ándate que uno, por lo general, crece. Pasaron los años y andando por los esteros próximos, me encontré con un correoso costeño, quien me contó que de joven había trabajado “quemando muertos en La Cuarentena”. ¿Su versión? ‘Quesque’ durante la guerra, cuando los ‘jappies’ eran los malos, en aquella entonces remota parte desembarcaban heridos del frente del Pacífico y que allí eran más mal que bien atendidos -carne de cañón-, y que las bajas eran dadas más de baja incinerándolas… ¿Sería? El caso es que ‘lotrodía’ pasé, me detuve y pregunté en la marisquería junto a las ruinas. ¿La respuesta? “Aquí asustan… y allí -me dijeron señalando a lo alto-, están todavía los hornos… dicen que quemaban chinos que venían enfermos…” ¿Lo real? El ruinaje sí coincide con tiempos de la 2ª. mundial guerra, y seguro muy pronto un megaproyecto playero demolerá todo y con ello su misterio. ¿Quién y para qué construyó el llamado “Puerto de la Cuarentena”? Acuérdate que fuimos muy aliados de los Aliados en la guerra… Pero más que todo acuérdate tú dónde conociste la mar, y que las ciudades de ‘tierradentro’ se apoderan de trozos de playa para ir a tatemarse, remojarse o incluso a ahogarse…


nov 29 2011

Símbolo

Por Alvargonzález; 25 de noviembre del 2002

De pronto advierto mis grandes dotes como obviador y espero que por ello no me condenen a pertenecer al Sistema Nacional de Obviólogos. ¿Qué es eso? Una tribu salarial selecta que pasa años hurgando datos para dar de frente con ¡lo obvio! Eso dicho, paso a advertirte que como investigador-obviólogo improvisado fui, leí, anoté y te cuento aquí una pasmosa obviedad.

Apenas en 1963 -nada si tomas en cuenta que Guadalajara ya casi tiene 500 años de gravitar en donde lo hace-, la ciudad estrenó una palabra y un ‘modus crescendi’: la palabra allí se lee en la imagen que también muestra en escorzo los 24 pisos del edificio. Un estreno doble y significativo apenas en 1963, insisto.

Por si te interesa te digo una norma filológica: a lo nuevo siempre se le llama con palabras viejas. El actual universo de la electrónica es el mejor ejemplo de ello, pues ‘cibernética’ no es sino un derivativo del ‘kybernós’ griego: arte de guiar o gobernar un navío. Así al moderno edificio sesental que brotó en el centro urbano -y cuya propiedad sería colectiva-, se le llamó novedosamente CONDOMINIO. Ese término trasplantado y ahora muy usual, era tan novedoso como la insólita altura de la construcción: ¡24 pasmosos pisos…!

Durante siglos la ciudad había crecido pegada al suelo del valle. Los cinco pisos del Edificio Mosler construido a inicios del siglo 20 resultaban tan emblemáticos como el primer elevador que allí se instaló; luego de la cirugía plástica ‘gonzalezgallesca’  para arruinar la ciudad colonial, hacia la mitad del mismo 20, edificios de ocho o diez pisos. Pero eso de ensayar incipientemente el ‘rascacielismo’ con escala provinciana (ubícate, somos provincia), no se dio sino hasta en marzo de 1962 cuando en el barrio de Mexicaltzingo sobre la recién abierta avenida 16 de septiembre, se puso la primera piedra de lo que sería un bello y novedoso edificio con novedoso y bello nombre: “Condominio Guadalajara”. Símbolo. ¿De qué?

¿Condominio? “Propiedad de muchos”. La palabra se hizo común en la ciudad, y los problemas que ella generó también. Símbolo de los problemas de convivencia, pues resulta que Guadalajara eso es: CONDOMINIO creciente. ¿Pa’rriba, pa’ los lados, pa dónde? ¿Cuando algo es de muchos quién responde por qué y de qué?

Lo que son las cosas: en sentido estricto muchísimos habitamos un condominio llamado Guadalajara. ¿Quién organizará la con-dominación urbana? Si lo averiguas me dices…