Siento bien el ciento
Por Alvargonzález; 24 de marzo del 2003
Ya, me dirás, que no es para tanto; quizá incluso me recomendarás que mire bien las páginas y advierta que hay quienes cotidianamente aplican sus pinceladas y aún brochazos geniales en la hechura del periódico completo. Y ¿yo? Sólo un par de veces por semana, por aquí o por allá, aplicando mi pincelín verbal-gráfico en la hechura polícroma del diario. Entonces, dentro de esa perspectiva y si te hubiera consultado, quizá me habrías recomendado que me guardara para mí lo que ninguna gracia tiene: llegar hoy a aparecer por centésima ocasión por estas comunitarias páginas.
Tienes razón: un ciento de fotos mejor o peor logradas y sus acompañantes textos, no alcanzan estatura de proeza. ¡Qué va! Pero en el hecho hay dos aspectos meritorios reconocibles: que sin el apoyo del diario, yo me hubiera quedado con mis fotos y con la frustra gana de contarte lo que veo. En segunda instancia, el mérito inspiratriz es el de una ciudad que mientras la ando me grita al oído “¡anda di esto…!” o “mira y cuenta…” ¿Lo he logrado? Eso me gustaría que me dijeras. ¿Sí o no?
¿Logrado qué? Creo que aprovechando mi sensibilidad por lo del ciento puedo intentar recontarte, a pie de foto, mi periódica intención. Como tú no tienes tiempo de andar bobeando, trato de hacerlo por ti y de re-tratar asuntos de profunda intrascendencia. ¿Comentarista yo? Nada más lejos de mis pretensiones, sino simple mezcla de relator y obviólogo. Así contarte cosas que por obvias pasan desapercibidas; transmitirte noticias (¿sólo lo nuevo es noticia?) que la ciudad encierra y que alguien tiene que vocear. ¿Voceador yo? Más de lo que te imaginas…
De pronto aparece y me sorprende LO OBVIO ululante y mayúsculo e intento compartir contigo mi sorpresa. Mira, por ejemplo, las letras inscritas sobre los arcos ‘coloniales’ que mandó poner allí el gober J. J. G. G. luego que ordenara demoler la muy histórica Garita de San Pedro: “Guadalajara la de los de Jalisco”. ¡Sopas! Pos‘berlo dicho, porque qué tal si el viandante confundido pensaba que aquí era la original Guadalajara de los alcarreños, o la de Buga (así) en el Valle del Cauca colombiano… El anuncio cantero es una obvia oda a la enorme capacidad de extravío o perdimiento -¿‘ontoy?- que tenemos. ¿Le encuentras otra explicación? Dímela por favor.
Contemplador sorprendido, eso soy y eso he querido compartir contigo en cien ocasiones lineales. Y como dice mi amigo el tamalero Michel: cien tamales no son gran cosa… ¡para el que no sabe lo que es menear la masa ni untar las hojas! Pero como él también dice: a mí me gusta hacerlo y cien son pocos. ¿Seguimos? Allá tú…
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Así también, nosotros hemos llegado a las cien publicaciones de textos de Alvargonzález en su blog. La verdad, ha sido un placer releer y republicar estos cien escritos de nuestro añorado maestro y con eso vale la pena, pero nos gustaría mucho saber tu opinión. La casi nula respuesta tanto aquí como en nuestra cuenta bancaria nos desanima. ¿Seguimos? Allá tú…
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