In Memoriam. Álvaro González de Mendoza.

“¿Tienes tiempo? Yo, poquito todavía.”
De alguna manera, al decir esto en su último programa, apenas el viernes pasado, Alvar sentía venir la realidad: se iría pronto.

Álvaro González de Mendoza, hombre de ocho oficios y muchos afectos, sufrió un paro cardíaco que le produjo la muerte este jueves 16 de julio a las 8:45 de la noche, en la misma tan amada y tan cambiante Guadalajara donde nació en 1947. Al momento de su muerte, según el cálculo que él mismo llevaba, contaba 28,808 días, 13 horas y 45 minutos.
Murió con él todo un universo de conocimientos aprehendidos con pasión durante una vida en la que cosechó, como bien decía, mucho afecto. Murió así uno de los grandes comunicadores que ha dado esta ciudad, exiliado de su propio universo durante valiosos años en su segunda casa, Londres, desde donde le habló a las Américas en su propio idioma a través de la legendaria BBC y desde la que un día regresó aquí para convertirse en El Vallero Solitario, habitante y amante de una ciudad que lo escuchó y aún lo vio… Hasta Agotar Existencias, lo mismo al amanecer que a la hora de comer o, como ocurría últimamente, casi a la hora de ir a la cama.
Murió con él un amigo entrañable, un personaje insustituible del hertzio, un acompañante inmejorable, una voz única que rompió soledades, que hizo trizas el prototipo de quien se sienta frente al micrófono, cumpliendo lo que su padrone, el Dr. Juan José González, le impuso seriamente aquel lejano día en que Alvar anunció su deseo de entregarse en los brazos de Doña Radio para siempre: “no vas a competir: vas a crear“. Así lo hizo durante 35 años sin parar, lo que nos hizo disfrutar del placer de la historia, de la lengua y de la vida.
En su último programa, propio, preciso y elegante como siempre, Alvar se despidió de los amigos hablándonos del tiempo. Y aún nos dijo adiós en muchas lenguas, como queriendo despedirse tácitamente, como intuyendo que la pausa que tomó para el remendaje de su corazón sería permanente. Y a la voz de “órale” nos invitó a acudir al Creador a rogar por Él.
Sirvan como recuerdo del amigo que se va, aquellas, sus palabras, que serían las últimas que le escucharíamos desde el regazo de Doña Radio, quien hoy se viste de negro por la pérdida de su amante más fiel y consagrado. Y también las imágenes del que fuera el primer y único encuentro al aire con sus radioescuchas, apenas el 5 de junio pasado en el auditorio de Jalisco Radio en Guadalajara.
Que descanse en paz. Que su familia y quienes lo amamos profundamente encontremos el consuelo de Dios ante tan grande pérdida. El amigo reposa ya, como él mismo decía, en la zona del silencio. Queda sin embargo, aquí, su última conversa.






