Ene 29 2010

La Mojonera

Por Alvargonzález, 29 de enero de 2003

Ramón Corona

Mal le pintaba el día a Guadalajara aquel 29 de enero de 1873. Todos sabían en la ciudad que allí nomás en las proximidades de Zapopan se encontraba El Tigre y que no venía solo sino con los llamados “salvajes de Álica”; y que no venía de compras -como ahora lo hacen los procedentes de allá-, sino a arrasar con la ciudad. Manuel Lozada, el Tigre de Álica, listo para dar el zarpazo desgarrador, y todas las esperanzas urbanas cifradas en un pequeño ejército al frente del cual estaba quien después la ciudad honró con un monumento: “AL BENEMÉRITO DE JALISCO C. GENERAL RAMÓN CORONA” dice la placa. ¿La ves bajo el águila?

La cosa estaba tan de horror y temor, que el tío Fer me contaba que su ancestro Bardomiano Carrasco fue enviado con un telescopio a uno de los campanarios de Catedral para desde allí ver el desarrollo de la batalla. Si observaba que el Tigre pasaba sobre los defensores, tenía que dar la orden de que todas las campanas de los templos de la ciudad tocaran “a rebato” -el lenguaje de las campanas prevaleció en la ciudad silente, durante siglos-, a fin de que ca’quien hiciera lo posible por ponerse a salvo. Señal de huída. Mal comenzaba el 29 de enero aquel en Guadalajara.

Contra las probabilidades numéricas, se impuso la disciplina de la tropa de Ramón Corona, y Manuel Lozada con todo su pre-zapatismo tuvo que recular hacia Nayarit. ¿Pre-zapatismo? Con tantas paradojas como haberse afiliado a Maximiliano en quien encontró más apoyo que en Juárez, y el hecho de haber recibido originalmente financiamiento británico de los Barron y Forbes, ingleses metidos en el negocio de los minerales nayaritas, la lucha del Tigre estaba enmarcada en la reivindicación de los derechos indígenas y en el respeto de sus tierras. ¿Te suena a conocido su programa de lucha? Indígena de pura cepa logró convocar a una gran multitud de la Mesa del Nayar y lanzar una ofensiva arrasadora que incluso le costó la vida a mi bisabuelo en el intento por detenerlo en la Venta de Mochiltitic.

En La Mojonera, allí donde ahora está la Escuela Militar de Aviación, comenzó la derrota definitiva de Lozada y porque -como dice otras de las inscripciones del monumento- Corona “salvó a la sociedad de la invasión de los salvajes de Álica”. A partir de allí, quien durante diez años impusiera sus designios de Sinaloa a Jalisco (Nayarit aún era cantón jalisciense), y luego de resultar herido en La Mojonera, declinó rápidamente hasta ser fusilado en la Loma de los Metates en las proximidades de Tepic.

Y a partir de allí, la estrella militar-política de Ramón Corona creció, creció, hasta que Primitivo Ron lo mató.


Ene 27 2010

Sr. Grullo

Por Alvargonzález, 27 de enero del 2003

Pelucas

¡Ver pa’creer! Allí dice lo que lees, y eso está… donde está. Se hacen, sí, ¡hechuras! ¿Tomadura de pelo? Más bien creo yo que es reduplicación para que no quede ninguna duda, o para que de tan claro nos empiecen a asaltar todas las dudas. ¿Dudas? Muchas me comenzaron a inquietar cuando vi eso de ‘toda clase… de servicios’ y porque eso de ‘toda clase’ no significa otra cosa sino eso. ¿Entiendes algo?

Dicen las crónicas que vivió en el siglo 16 y que fue asturiano. Pedro se llamó y en siglos anteriores a los Pedros les llamaron Peros; el apellido nos puede sonar extraño a los que no nos apellidamos Palomo, Cuervo, Águila o incluso Pajarito, pues el suyo era el de Grullo. ¿Su profesión? Yo le llamo “obviólogo nuclear” lo cual podría ser traducido -en algunos casos- como “analista político-económico-financiero” o cosas afines. Fue él quien dio su nombre a eso llamado ‘perogrulladas’ o ‘verdades de Perogrullo’ y que no son otra cosa que ¡obviedades! Él fue el autor del libro “Axiomas evidentes de cosas tan sabidas que resultan sandeces”. Creo que lo debía buscar y leer más de algún comentarista.

Mañana, te apuesto, el sol saldrá por el oriente y a las 7:30 am; si no hay nubes no lloverá y si el viento sopla es que habrá viento. Perogrulladas u obviedades incontestables. Pero pérate pues…

La cuestión sería graciosa si no tuviera demasiada seriedad. No se trata de pelucas transgénicas sino de la tomadura de pelo en la que se puede convertir el juego político si no se advierte que en Historia siempre se hacen las mismas hechuras si se ponen los mismos pelos. Maravillosa esa palabra que recientemente ingresó en la lengua colectiva -democracia- pero que exige traducirla de tal forma que no resulte en un nuevo experimento descabellado y descabellante como tantos otros en la suaveásperapatria. ¿Entiendes algo? Si la democracia significa una orquesta en la que todos somos directores y ca’quien con su propia partitura, ya verás la hechura que entre todos haremos. ¡El mero despeluque! Perogrullo vive; obvio. Pero ¿dónde ese letrero?

Te intriga, lo sé. Y como aquí me tienen para tratar de aclarar y no de aoscurar (otra obviedad: lo oscuro es lo opuesto de…) te cuento que di de frente con ese anuncio aparatoso andando por la monstrua capitalina y en la pura (?) avenida de ¡Los Insurgentes! Advierte la obviedad final: si la tal democracia desemboca en puros insurgentes todos, vamos ya trayendo el cabello listo para toda clase de servicios… ¡Vivan las obviedades de Perogrullo!


Ene 23 2010

Severo Despertador

Por Álvaro González de Mendoza

Miguel Hidalgo

Los seres humanos comunes y corrientes requerimos de despertadores para ponernos en pie y comenzar la jornada. Curiosamente ahora por influencia ¡americana! a los despertadores se les llama ‘alarmas’. Severo Maldonado, quien además de ser cura tenía fama de altanero y presuntuoso, le llamó así a su hechura periodística: El Despertador Americano. Severo, nacido en un Tepic que aún era Jalisco y en 1775, puso su muy sacerdotal, complicado y paradójico ingenio al servicio de la insurgencia de Hidalgo. Para ello ocupó la única imprenta que había en Guadalajara, a cargo de José Fructo Romero, y realizó una publicación periódica que más que noticias difundía el pensamiento independentista; 7 veces apareció el periódico entre diciembre de 1810 y enero de 1811. El director y editor del mismo, lo aprovechó para difundir sus propias tendencias políticas muy semejantes al socialismo utópico. Al resultar mal las cosas luego de la derrota de Calderón, Maldonado cambió su postura política y aceptó a cambio de su libertad editar otro periódico llamado el Telégrafo de Guadalajara en el que publicó ideas totalmente contrarias a las expresadas en su Despertador Insurgente y adoptó el tono realista o a favor de la monarquía. Pionero del periodismo, sí, pero también de una actitud que no es ajena a la profesión y enmarcada en el “cambio porque los vientos cambian” inscrita al pie de las veletas.


Ene 16 2010

El Gran Encuentro

Se acerca el tan cacareado bicentenario de la independencia de México. El 17 de enero se cumplen 199 años del término de una de las tantas y tan fallucas revoluciones mexicanas, la iniciada con el famosísimo Grito de Dolores por Don Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga el 16 de septiembre de 1810 y que posteriormente Don Porfirio Díaz cambió al día 15 para que coincidiera con la fecha de su cumpleaños -no faltaba más-. Nótese el ingenio del Vallero Solitario para narrar tan épica batalla librada a unos cuantos kilómetros de esta quesque noble y leal Ciudad de Guadalajara.


Por Alvargonzález 19/ene/04

Los consejos no pedidos mencantan porque soy masoquista. Así, una amiga me dijo: “debes escribir más claro porque nosentiende lo que dices…” Que uso palabras que no forman parte del extenso vocabulario de 400 términos de los jóvenes hoyendía; que soy gárrulo, y otras lindezas que la concejal bienintencionada me señaló en tu nombre y en defensa de tu tiempo. Después de repensar su encantadora aportación, díjeme: “es cierto, debo contar las cosas en forma más entendible”. Y sabiendo que el lenguaje deportivo es comprensible, entonces…

El Gran Encuentro tuvo todas las características de un ‘clásico’, o más, pues se trataba de dos ¡selecciones nacionales del mismo país! que esperaban alzarse con el triunfo (ese lenguaje implica ciertas obviedades) y aquel 17 de enero. La cancha elegida por Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga, como director técnico, y por los asesores del que podemos llamar equipo defensor o ‘Insurgente’, fue un extenso valle delimitado por un río y un puente. El equipo citado para el partidazo allí, iba bajo las órdenes de Félix María Calleja del Rey (ése su nombre) y aunque tenía menos jugadores, era sabido que contaba con mejor preparación para el rudo encuentro. Como en ese deporte, footheads o patear cabezas, las reglas siempre están por escribirse y para no respetarse, los defensores llevaban un contingente de cerca de 100 mil, si bien la mayoría más aptos para la banca que para jugar como titulares; los atacantes apenas si eran unos siete mil y les dejaron la peor parte de la cancha, pues debían remontar una colina para anotar un sanchutazo a tiempo (la ventaja es que ese deporte es “hasta agotar existencias”). En la alineación del cuadro defensor figuraban nombres estelares como Allende, Aldama, Abasolo, Torres e incluso un feroz cañonero; Fletcher, importado del norte. Entre los atacantes que vestían la camiseta de ‘Realistas’, apellidos menos conocidos en el fichaje histórico como los de Emparán, Flón, Villamil, Iberri y Pastor. Después de una noche de festejo anticipado por parte de los defensores, pues ya sabes que los muchos suelen ganar sobre los que no son tan muchos, el cañonazo que dio comienzo a las acciones sonó poco después de las siete en saliendo el Sol. ¡Fuego! Como mi amiga me reprende si te explico la diferencia entre ‘estrategia’ y ‘táctica’, baste decirte que la estrategia de Calleja consistía en envolver con una pinza a los defensores, con puente, río y colina en su contra; difícil faena. Durante siete horas aquello fue un tirafloja en la media cancha hasta que ¡bum! Sí, un tiro bombeado por parte de los atacantes -la suerte también cuenta-, acabó con el polvorín de los defensores y se aulló el final del Gran Encuentro con el triunfo a favor de los atacantes. Los derrotados, sin esperar autorización de la FIFA, a pelarse pal norte iniciando así una moda nacional. ¿Independencia?

Cuatro meses y un día después del Grito de Dolores, allí en Calderón y cerca de Zapotlanejo, se acabó la guerra de Hidalgo; 121 días contados al 17 de enero de 1811. La Historia, como yo, confunde…


Ene 14 2010

Botantes

Por Alvargonzález, 1997

Dentro de la rutina urbana y cotidiana, estoy seguro que te ocurre lo mismo que a mí o algo semejante: las mismas calles, los mismos baches, los mismos semáforos y los mismos altos después de los mismos sigas. No es que quiera parafrasear a León Felipe, sino simplemente decirte que prácticamente todos los hábiles días -de tan hábiles siempre me despojan de 24 horas-, me toca detenerme frente a donde están ellas con exhibición: de piel de avestruz, de cara de toro (si fueran de rabos de ídem se necesitarían muchísimos), y hasta de pellejo de serpiente. Hechas de muchas pieles pero todas con la misma forma.

Ocasionalmente y fuera de rutina, paso por las proximidades de las Procudejus; da lo mismo si es la federal o la estatal, pero al pasar puedo comprobar que tienes razón cuando afirmas que cada tribu tiene su atuendo. Es decir: en la cercanía de los hospitales verás batas blancas y estetoscopios al cuello; en la proximidad de los tribunales (de “tribu” viene eso de Tribunal), la feria de los corbatones inverosímiles y más o menos fuera o dentro de la efímera moda que marca el modo de vestirse y de lo contrario también. Pero en la proximidad de las Procudejus compara el ‘farwest’ o el ‘cartabón’ Mr. Bosquedeloriente o Eastwood, el apellido de Clint amo y señor del caballaje y de la Colt disparatriz y rápida: pantalón de mezclilla (por favor no me vengas con lo de jeans), chamarra ‘ad hoc’ (no sé que significa eso pero suena bien el latinajo) y el puntiagudismo botal. ¡Botas! ¿Botas? Al preguntarte eso nada de interesarme por el IFE o por la democracia en este momento, sino simplemente es el intento de manifestar mi intriga o de plantear mi incógnita acerca de tan horrible modo de calzar la bipedestación humana. ¿Sabías que el ser humano es el único animal bípedo? ¡Vaya forma de bipedestar la especie!

Entiendo que el cavernario haya sentido en algún momento de la evolución que en lugar de esperar a que salieran callos en los pies para soportar la rugosidad terrestre, era más conveniente cubrir con algo las sensibles y paradójicas plantas pedestres. Durante milenios el cuero y unas correas cumplieron con la función y prueba de ello son las esculturas que representan a los legionarios romanos con sus ‘calceas’ (se pronuncia “cálcheas”), palabra matriz incluso de términos tan usuales como calzado, calzones, calcetines y también de las urbanas calzadas (te dejo de tarea encontrar la relación lógica). También les decían cáligas, que eran de una simpleza cuasi franciscana condenada también a la evolución renacentista.

No creas que tengo más fundamento historiográfico que la imaginación y el recuerdo de cientomuchas pinturas vistas en igual número de museos: las botas asumieron un formato insólito en el siglo XVI que ni siquiera imaginaron los caballeros andantes (a caballo, porque el que andaba era el caballo), quienes con calzas y calzonudamente protegían sus piernas.

Eso es: la bota surgió como protección ‘curáchea’, que es una forma muy elegante y latina de señalar que con cuero más o menos baquetón y mal o bien curtido servían para cuidar las extremidades inferiores de los rigores del camino, del trabajo y del invierno. Pero en el renacimiento la bota se hizo palaciega -adorno-, y más que cuidadora, ornamento y disfraz de piernas. Pero ¿la bota vaquera? El modelito indudablemente llegó de Andalucía, de esa tierra donde se mestizaron el desierto africano y el español semi-lomismo y donde el caballo árabe alcanzó la excelsitud ibérica; donde faenar el ganado era el más remoto antecedente de lo que sería hacerlo en las enormes extensiones del Nuevo Mundo. Una cosa era la bota funcional de los camperos y otra la palaciega y estética de nobles y noblejos.

Cuando los Niñosvaca (horrorosa e infortunada traducción del “vaquero” mexicano, convertido en ‘caw’-vaca ‘boy’-niñojoven) comenzaron a ganadear las tierras recién adquiridas por los Tratados de Guadalupe Hidalgo en el 847, y lo hicieron con tecnología de punta (y tacón) muy mexicana. Si acaso redujeron el tamaño de la cabeza de la silla -tan prácticos ellos-, y aprendieron a manejar el ‘lasu’, o lazo, o reata. Y modificaron insospechadamente a extremos cómicos la bota andaluza en la cual el tacón tenía una función ‘frenante’ o de anclaje en el lazado a pie y compensante -un poco-, del peso del pie en el estribo. ¿Puntiagudas? Un poco sí, pero más por la influencia palaciega que por funcionalidad. Eso lo deben estudiar los sociólogos: de cómo el uso popular nutre la “moda exclusiva” y cómo la tal moda quesque exclusiva se hace populanga.

Las botas se bajaron del caballo y se metieron a palacio, o a los palacios; adorno más que protección de los caballeros sin su fundamento implícito: el caballo, ser viviente y animado, más inteligente que cualquier tonelaje de fierro con llantas y motor que es lo que hoyendía hace a los tales caballeros ¿embotados o enbotados?

Casi todos los días me toca a la misma hora detenerme frente al mismo aparador donde aparatosamente se exhiben botas hechas de pieles insospechadas. Temo algún día detenerme y ver que estén exhibidas unas puntiagudas fabricadas con cuerno de rinoceronte, quesque es afrodisíaco a pesar de que cintíficosnorteamericanos han demostrado que los tales cuernos nasales están hechos de ¡keratina! O sea lo mismo que tus uñas y las mías (las de políticos están hechas de acero inoxidable por la historia). Yo, por ese descubrimiento, me como las uñas…

Dónde que un buen día a dos tribus contrarias, a los de quienes procuran la justicia desde sus respectivas Procudejus, y a los que procuran las ganancias monumentales, rápidas y no tan blancas como la caspa del chamuco que trafican (cocaína), se les ocurrió, vía jólivud, que tenían que ponerse las botas. Y con ellas andan a ritmo de bandorazo. ¿Tienes botas? ¿Botas? ¿Y si la democracia anda entre las botas y no entre los votos? ¡Horror! Entre votos y botas la misma historia… N. de la F. (Notas de la Filología) La palabra “bota” se instaló en nuestra lengua hasta el siglo XV, lo que en términos filológicos significa que es prácticamente un estreno. Su origen es incierto, pero probablemente proceda del latín tardío asimilado en el anglo-sajón. Su rudeza es evidente como elemento asociado a faenas bélicas al ser ‘botín’ lo mismo que una bota ligera que el producto de la expoliación.

Para mí tus comentarios son eso: botín producto de mi batallar con las palabras. Táte bien, con o sin botas…


Ene 7 2010

Lingua Franca

Por Alvargonzález, 1996

Un día, platicando con un periodista japonés y en la nueva ‘lingua franca’, me decía algo que me pareció razonable: “nosotros la aprendemos para defendernos y ustedes para ayudarles”. Por cierto ¿hablas otro idioma aparte de éste que nos permite ahora comunicarnos? ¿Cuál te gustaría aprender? Estoy casi seguro que coincides conmigo en que hoyendía el francés lo consideramos apto para señoritas porfirianas. ¿Te gustaría hablar francés antes que la ‘lingua franca’ de la modernidad? ¿A poco no sabes cuál es?

Sucede que a los bien o malquistos romanos les dio por el expansionismo, enfermedad que padecen todos los imperios; crecer territorialmente. Y mientras crecían, espada en una mano y la ‘lex’ civilizante en la otra, se encontraban con galos, anglos, sajones y germanos. Tribus que tenían sus propios lenguajes que al chocar con el latín no quedaban indemnes. Y de esa confrontación surgían las llamadas justamente así: ‘linguas francas’, o mezclaje idiomático que permitía que unos y otros se entendieran. Te pongo un ejemplo de confrontación idiomática actual, generadora de un idioma intermedio y que no es otro que el que podríamos llamar ‘chicano’, mezcla del español y del inglés. Pero más allá de ese sorprendente vocabulario, hijo de la necesidad migratoria, la ‘lingua franca’ que no sin reticencias opera en el mundo no es otra que el inglés, idioma en el que no sólo está basado el Internet sino en el que están escritas las instrucciones de funcionamiento de no pocos aparatos ¡políticos! en el mundo.

“Nosotros lo aprendemos para defendernos…”. A mí me ha resultado sorprendente a lo largo de mi reumática carrera, el encontrarme con varias gentes que me han expresado su deseo de que les enseñe latín. A estas alturas de fin de siglo, y a casi dos mil años de la estrepitosa caída del Imperio Romano, ¿servirá para algo el latín? Creo que sí y desde el punto de vista de la defensa de nuestra masticada y maltratada lengua a la que se señala como incapaz de expresar la modernidad. Además, durante siglos, fue precisamente el latín la ‘lingua franca’ de las ciencias y hasta que fue derrocada por el ¡francés!

Con eso de que de pronto me da por ser monotemático, tal vez no leíste cuando te dije que al cumplirse este año cuatro siglos del nacimiento de Descartes, iba a contarte algo de ese revolucionario del pensamiento. Él en gran parte fue responsable de un proceso adoptivo que dejaría fuera de las ciencias al latín. No es que no lo hablara, pues bien lo aprendió en ‘La Fléche’, aquel colegio de Jesuitas en donde inició su rebeldía contra la ciencia rígida; rebeldía que lo llevó a transformar el planteamiento de toda la geometría y sus dogmas euclidianos. Descartes, aparte del francés se manejaba en griego, alemán, holandés, sueco y aun español (además del latín). Es un poco el ejemplo de que quien quiere aprender, lo hace, más allá de escuelitas que garantizan aprendizaje sin esfuerzo. ¿Sin esfuerzo se puede lograr algo? Pero con toda su políglota habilidad, y luego de haber elegido el silencio de Holanda para establecer allí su fábrica de pensamientos reflexivos, reta la ortodoxia de los académicos al publicar sus trabajos científicos en su lengua materna; en francés. Es algo así como si en un congreso internacional de física, un tal González se atreviera a presentar sus hallazgos en torno a la paradoja de los semiconductores en ¡español! Impensable. La lógica implantada señala que si el trabajo es serio debe presentarse en inglés. Pues Descartes lo hizo: cometió esa temeridad que prepararía el terreno a fin de que en el siglo XVIII -un siglo después de la publicación de las tesis cartesianas-, el francés se convertiría en ‘lingua franca’ de las ciencias.

En efecto, cuando Diderot y lo que ahora se diría pomposamente “su equipo de trabajo” asumen el reto de meter en papel todo el conocimiento humano, publican su Enciclopedia ‘pour les gens de lettres’, en francés. Mira, aprovecho el viaje para repeler eso de que no se puede decir ‘gentes’ porque quesque ‘gente’ es un singular colectivo y a propósito de la dedicatoria de la enciclopedia a las ‘gentes de letras’. ¿Singular colectivo? Es el caso de ‘mundo’ que nos engloba a todos, pero igual de bien se habla de ‘mundos’. ¿No estamos en el tercero con todo y lengua tercermundana? O el caso de ‘pueblo’ que asume dos tonos distintos si decimos que el pueblo de México no conoce muchos pueblos. Pero algún bruto decidió que está maldicho ‘gentes’ y muchos otros le creen… Mas estábamos conversando acerca del hecho cartesiano de validar el francés como suficiente para expresar las ciencias y en lugar del latín.

El desplazamiento o reemplazo del francés por el inglés como ‘lingua franca’ científica es reciente. Recuerdo que no pocos libros en los que estudió el médico más formidable que he conocido -mi padre-, estaban justamente en francés. Todavía en mis tiempos preparatorianos, el francés era una materia obligatoria. Indudablemente después de la segunda guerra del mundo eurocéntrico emerge como vencedora la lengua del gran vencedor: USA, y espero algún día me des la oportunidad de contarte que eso del ‘inglés británico’ no es otra cosa que un hermoso mito. Por lo pronto valga decir que Francia, que sigue tratando de convencer al mundo de la valía pretérita de su lengua, le debe a Descartes el haber iniciado su imperio lingüístico que mucho mérito tuvo cuando fue ‘lingua franca’ del mundo científico y cultural.

Por cierto, siento chinor de cuerpialma cuando alguien me dice: “la palabra que usas no viene en mi Pequeño Larousse…”. Ingenioso, ¿no te parece? Un diccionario hecho en Francia para explicarnos nuestro lastimado idioma. Bien hecho, pero nuestra lengua es más extensa que ese diccionario. Táte bien.


Ene 1 2010

Musculomanía

Por Alvargonzález, 1996

cab13

La devoción reverencial por el músculo y la formidable industria del sudor, cuestiones tan sigloveintescas como seriamente ridículas. De entrada algo que tiene que ver con la historia del más formidable imperio que ha existido sobre un mundo que aún no se globalizaba y cuyo centro era precisamente el Mediterráneo: cuando los romanos se olvidaron de pensar y se dedicaron sólo al cutis y su contenido, el imperio ¡paf!

La televisión repleta de anuncios de los productos y aparatos más diversos para convertir en convexa la concavidad de la panza; aparatos y productos que mirándolos bien, logran lo que Ponce de León no encontró en la Florida tierra donde incursionó: la Fuente de la Eterna Juventud. Eso es lo que está tras la formidable industria del sudor, la grasa y el músculo: erradicar el delito de ¡envejecer! Y por ordenamientos del Empire State, que como nombre de edificio suena bien pero también es nombre de la nación rectora de los modismos mundiales: el Estado Imperio.

Creo que nunca oíste hablar de Ángelo Siciliano, y su nombre suena a contradicción. ¿Ángeles en Sicilia donde la cosa es Nostra? Sin lugar a dudas, y con su seudónimo hijo del marquetín, fue el iniciador allá por los veintes de lo que hoyendía es toda una industria tan rentable como obsesiva. ¿Enfermiza bajo la apariencia de sanidad? La historia de Ángelo cuenta que como emigrante italiano un día fue a la playa y unos grandulones le faltaron al respeto a su novia. ¿Te acuerdas de aquello de un alfeñique que amparaba su método de redondaje de músculos? Tal vez ni siquiera hayas oído hablar de Charles Atlas, pero él fue el iniciador de una corriente modal, y con ese seudónimo rentable adecuado a su método de tensión dinámica; podríamos llamarle el sumo sacerdote del movimiento cuasi religioso de culto físico. ¿Fisiculturismo? ¿Te suena esa palabra? A mí tampoco…

Quesque el viejo aforisma griego del “mente sana en…”. Pero ¿has visto en la tele algún producto anunciando que sirva para el desarrollo del ‘músculo’ cerebral? Nada, y mucho menos con la intensidad con la que se promueven los productos y alifafes destinados a la buena figura. Lo que importa es el cuerpo no la mente.

¿Ya tienes tu gimnasio en casa? Por si no, y en cualquiera de sus presentaciones plegables que ofrece la tele, la ciudad está llena de ellos con cuotas variables -quizá de acuerdo a la calidad del sudor urbano que cambia según el barrio-, y con su nombre tan griego como prevalente. De hecho el ‘gymnos’ griego hacía alusión a la desnudez humana porque ellos se ejercitaban así con el vestido personal de pelopiel que ahora la Lycra enfunda y denuncia. Por transposición o sinécdoque el local de ejercitación tomó el nombre de la forma como lo realizaba el griego que se tenía que preparar para la guerra, y que nunca imaginó que la palabreja sirviera 30 siglos después para señalar el punto de preparación cutánea de una civilización poliinsaturada de grasa y con obesidad cerebral manifiesta. Si algún día cruzas documentada o indocumentadamente la frontera (al norte, claro) percibirás que es una sociedad obesa y obsesa con eso: con la grasa producida por la molicie o pereza. Nada extraño que la liposucción sea otro sistema sin esfuerzo para suprimir esa excesiva acumulación de carbohidratos. Como también es el país de las estadísticas, está perfectamente calculado que dos terceras partes de su población están con sobrepeso manifiesto. Pero ninguna estadística más aterradoramente simpática que la que en 1995 calculó que el sebo humano ‘liposuccionado’ en ese año equivalía al peso de ¡cuatro elefantes africanos, adultos y machos! Vaya tonelaje de la vanidad ¿no te parece?

Por favor no malinterpretes y pienses que me opongo a la esbeltez o al ejercicio. No. Incluso ahora mismo recuerdo que Don Jesús -conocido también con el nombre de “El poeta del Santuario”- en una de sus rimas y mostrando una extraordinaria licencia poética decía: “si no quieres morir en rueda de sillas (sic), tienes que mover las rodillas, a mover las rodillas”. Creo que es cierto y que hay menos probabilidades de acabar tieso, antes del entiesamiento final, si se hace ejercicio. Lo que me parece absurdo es todo ese culto -insisto en usar la palabra culto-, en torno al sudor, al músculo, la grasa y la buenafigura alrededor del cual y por manejo de marquetín danzan cifras millonarias y en dólares. ¡Pobre civilización tan preocupada por el cutis y tan olvidada de lo único trascendente: el pensamiento actuante!

Industria periférica y pujante en torno al sudor, es la muy necesaria del desodorante; necesaria pero también enganchada a la vanidad. Hay cosas sorprendentes en torno a ella, como por ejemplo el Instituto de Estudios sobre el Sudor Humano y que está en Boston probando y reprobando sustancias aniquiladoras de los efectos secundarios de ese sistema de compensación de la temperatura corporal que es el sudor. ¿Sabías que de hecho no huele? Es al entrar en contacto con bacterias que su descomposición le hace desagradable al olfato. ¿Sabías que un cuerpo normal tiene entre dos y tres millones de glándulas sudoríparas? Por todas partes del cuerpo menos por un sitio: en los labios. Los pobres puercos, animales tan suculentos, sencillamente no sudan y por ello resulta un insulto al ganado porcino decirle a alguien “sudas como puerco”. Pero tus axilas y las mías son también un botín periférico de esa robusta industria del sudor, y ve tú a saber con qué procedimientos más o menos efectivos y no tan caros combatirían nuestro ancestros esa manifestación de la miseria humana. ¡Oh miseria humana!

Métodos, sustancias y aparatos de toda índole para hacer desaparecer la obesidad y conservar la tónica muscular; para derrotar al calendario que (insisto en que no se necesita ser científico-americano para saberlo) irremediablemente acaba triunfando sobre el tiempo personal. Un tal Ángelo Siciliano, convertido en Charles Atlas, el pionero. Quemar grasa, aligerar de agua los músculos para que no estén aguados. Pero y ¿la inteligencia? Táte muscular e inteligentemente bien.