Feb 26 2010

Vidimuerte

Por Alvargonzález, 1996

Vidimuerte

Sólo Manolo solo, y si te fijas bien no son lo mismo ‘solamente’ que ‘solitariamente’. Sutilezas del lenguaje como decimos tú y yo, y de la existencia con su punto final, lo cual parece ser irremediable. No se requiere acudir a científicosnorteamericanos (¡uf)!) para darse cuenta de que hasta el momento nadie ha salido vivo de la fiesta brava que es el pasatiempo vital.

¿Fiesta brava? Nombre elegante que tiene la singular actividad de trapear a un toro, asunto del que creo podemos conversar algo y a propósito de la última vuelta al ruedo de Manolo. Fiesta con sus partidarios y con sus opositores. ¿Entre cuáles te encuentras tú?

Los blanquecinos y lánguidos sajones, la consideran inmoral. Conviviendo con ellos he llegado a pensar que aman mucho a los animales en proporción directa con su detestar a seres humanos ‘inferiores racialmente’. Les parece salvaje que se reúnan multitudes a contemplar el tormento del toro a lo largo de la danza acompasada; les parece, insisto, cosa de seres inferiores. Si quieres que te dé mi punto de vista, y confieso mi desconocimiento de las sutilezas de la fiesta, me parece algo de una esteticidad enorme. Por una parte el toro, al que he tenido la oportunidad de verlo en las dehesas, con su fiereza simétricamente musculada y cornamentada; por otra, el matador -esa su función-, enfundado festiva y extrañamente. Viéndolo bien, es un poco extraño el atuendo de los matadores o tal vez sea el adecuado para jugar con la muerte. Eso es: fiesta de vidimuerte, ante los ojos de muchos.

La plaza siempre ha quedado muy lejos de mis posibilidades mentales. Odio la congregación ululante; no puedo sufrir la multitud, y ese aspecto es tan personal como irrelevante. Lo menciono para que entiendas que ocasionalmente -y hace mucho-, vi alguna corrida completa y que sólo fragmentos de algunas he presenciado por tv. Nada que me pueda catalogar como especialista en la materia.

¿Nunca has ido a carreras de Fórmula Uno? Venciendo mi agorafobia -ese detestar multitudes-, lo hice un par de veces en tierra de sarracenos primermundanos y para ver lo que no entendí. Ruido ensordecedor y velocidades insospechadas; culto máximo al fetiche del siglo XX motorizado y en torno al cual se define la felicidad. A donde voy es a que también me pareció un ritual de vidimuerte, eso sí sajón y por ello ¿respetable? No sé porqué percibí que en el fondo los espectadores aguardan el momento del choque, y con ello la posibilidad de la carrera única e irrepetible en la que el Fittipaldi transite a alta velocidad hacia el más allá. Eso sí, todo revestido de tecnología de punta y los pilotos revestidos también ellos con sus extraños atuendos, pues recuerda que toda liturgia tiene sus propios ropajes. Y algo me hace presentir que en la brava fiesta del toreo, también el espectador aguarda -secreta y veladamente-, testimoniar la muerte ¡del torero! en corrida irrepetible. Eso es: carreras y corridas, consonancia de festivales de vidimuerte en tono muy distinto.

Alguna vez de paso por Linares, coqueta y pequeña población andaluza en tierras del olivo, alguien allí me decía que si todos los que afirmaban haber visto cuando Isleño (¿ese su nombre?) prendió a Manolete hubieran estado en la Plaza de Linares, la capacidad del coso tendría que haber sido más o menos como el Santiago Bernabeu madrileño. El haber estado allí asumía calidad de ‘status’ preferencial entre los aficionados a cornadas y espadas, y recuerdo que hasta la mítica Doña con su ronca voz ha dicho entre sus múltiples biografías que ella estuvo en la última corrida de Manolete. Ca’quien con su maquillaje al currículo, como dices tú… Insisto: la mejor corrida es la irrepetible porque el diestro queda en la arena, anhelo envuelto en música de pasodoble.

Confesa y reiterada mi ignorancia de la tauromaquia, sé que Manolo supo ejecutar esa danza de la muerte. De otra forma no habría merecido la vuelta póstuma al ruedo en la plaza más grande del mundo (vanaglorias extrañas la grandeza de la plaza). ¿Sabías por cierto que originalmente las corridas eran en la plaza central y tapiada de villas, pueblas y ciudades? ¿Sabías que para 1525, a cuatro años de que Cortés sentó sus reales en el Valle del Anahuac, ya se realizaban las primeras corridas y con ganado que con toda su bravura venía en barquichuelos desde la otra orilla Atlántica? O sea que el arte que practicó Manolo ya es añejo en estas tierrucas.

Pero volvamos un poco al principio de esta conversa: sólo Manolo… Supongo que sólo él sabía realizar algunas suertes en su faenar bureles; de otra forma los conocedores no lo habrían homenajeado con tanta pompa póstuma. Los nombres de los pases ni me los preguntes, porque mi ignorancia taurómaca quedaría en evidencia; si acaso alcanzo a reconocer entre capote y muleta y eso no creo sea de mucha ayuda en lo fundamental de la fiesta. Si acaso entiendo que el toro tiene que ir suficientemente disminuido y desgarrado para el lucimiento del tercio final. Pero algo excepcional debió haber hecho sólo Manolo y nadie más, y lo acepto sin mayores análisis; si no lo hizo, que lo debatan especialistas en astados y monteras, que ese asunto no me agobia.

El Manolo solo me llama más la atención. Tengo la remota sospecha de que su brava fiesta la concluyó una furiosa vaquilla que se llama Soledad. Que extraña la soledad del torero ¿no te parece? En concordancia con mis preceptos agorafóbicos, alguna vez tuve la oportunidad buscada -soy alguien que se la pasa viendo para luego conversar contigo-; sí, tuve la oportunidad de asomarme a la Plaza México, de plantarme en el centro de su arena, con esa denominación arenera y reminiscente a circo romano. Contemplarla vacía, pero igual de enorme, y allí imaginar la soledad del torero sin importar si los tendidos se encuentran colmados o trespeleques de público. ¡Qué soledad la danza de la vidimuerte! Nadie, sino el faenante, metido en su atuendo y en sus pensamientos o reacciones intuitivas en sincronía con el animal. Mezcla, estoy seguro, de pensamiento en su más alto nivel y reacciones en el tono más primitivo despertadas en el de profundis vital por el olor -claro que el ruedo tiene su propio tono olfativo-, por ese olor férreo de la sangre. Nadie sino el torero sólo, que quizá oiga muy distantes los coros públicos y la música de la fiesta. Nadie, y me da la impresión de que Manolo no pudo seguir faenando a la soledad que la misma es en plaza llena que en los recuerdos que siempre van a donde vamos.

No estoy por la prohibición de la fiesta brava; tampoco la defiendo a ultranza. Ca’quien. A Arruza alguna vez le oí decir que por hambre se metió a torear y por hambre dejó el toreo. Impensables toreros panzones, sino acaso aquella variante grotesca de la fiesta llamada “Los Hombres Gordos”, forrados de zacate. Ca’quien sus rituales de vidimuerte, y los sajones tienen los suyos. Tampoco glorifico la forma espectacularmente solitaria del torero al desafiar la muerte; solitariamente ante multitudes.

Manolo y sus capacidades aparte, todos somos actores de la propia fiesta brava. Sólo que el siglo XX -con todos sus disfraces de luces-, ha creado legiones de solitarios incapaces de encontrarle sentido a eso tan formidablemente constructivo o destructivo -ca’quien-, que es la ¡soledad!


Feb 19 2010

Preparatoriado

Por Alvargonzález, 1996

Preparatoriado

Me hablaron para invitarme, y de botepronto dije “gracias, no”. ¿Creerás que ya son trentaitantos años de que salimos de la prepa? Como el hecho más que festivo me pareció reflexivo, y como reflexionar se me dificulta más en medio del tumulto que conversándolo contigo, por eso dije “gracias, no” y aquí estoy. Son muchos años ¿no te parece?

Eso significa -traduciendo los años- que ya cursaba la secundaria cuando apenas llegó la tele a Guadalajara; eso significa que estaba a punto de terminar la prepa cuando a Juan José Francisco Gutiérrez Pérez se le nombró ¡ciudadano un millón! y lo cual en ese tiempo se traducía en que el Valle de Atemajac ya tenía en su planicie una verdadera ciudad puesto que la categoría urbana se medía por número de habitantes. Eso significaba que… viéndolo bien ¿qué significa eso de ‘preparar’? y hasta allí de acuerdo pero ¿a quién?, ¿cómo?, ¿para qué?

Por suerte me tocó el plan de dos años para alcanzar tan significativo certificado; en sólo dos -lo que significó ahorro para mis padres-, y ya era un prepara-toriado. ¿Preparado? Un poco sí y un mucho no. Fíjate que salvo en una ocasión regresé a ese mi colegio preparatorio y luego de egresado, y ahora con esta distancia de años percibo porqué; por el enorme sentido de disciplina que existía en ese edificio que estaba en despoblado pero que ya se lo tragó la gula urbana. Férrea, y eso me gustó aprenderlo y más me ha servido; pero un poquitín absurda puesto que estuvo en un tris de haber anulado mis defectuosas virtudes. Tal vez por eso no regreso pues despierta el temor adolescente de quien tuvo que arrinconarse para no ser atropellado por una aplanadora inflexible y preparatoria.

¿Me preparó la prepa? Quiero suponer que la función de tal etapa es la de poner al joven-adolescente ante una decisión vocacional y después de ese largo enchorizamiento llamado primaria-secundaria-prepa. Dar al joven los elementos para que realice una elección. ¿Te acuerdas del “cuatro caminos hay en mi vida…”?

Sí, la prepa -mi prepa- me preparó. Aprendí el uso de la regla de cálculo (faltaban años luz para las calculadoras) y me tragué teoremas que concluían en brillantísimos colofones. Se me preparó también en el campo de la química y por ello sé que el carbono con sus cuatro electrones sueltos es capaz de hacerlo todo: desde el lápiz o grafito con el que te escribo hasta el diamante inútil y vanidoso o incluso problemas en un país cuyas moléculas petroleras le fueron donadas por el diablo (cfr. López Velarde). ¿A poco no sabías que el encadenamiento molecular del carbono es tan extenso que leyendo a renglón seguido los derivados del petróleo te tomaría sin parar casi dos días? Salí de ese colegio que estaba entre las carreteras nueva y vieja a Zapopan bien preparado… para descubrir que no encajaba en ninguno de los carriles ortodoxos por los que se hacen carreras igual.

Retraído como era, y sigo siendo, descubrí un lugar del colegio que fue el que me salvó de mil castigos y expulsiones debido a que tenía un sistema recurrente para protestar contra la chatez de los profesores disfrazados de maestros: decir-hacer tonterías a medida que la clase se convertía en sólo repetir conocimientos.

Fui a dar a la biblioteca que me abrió un horizonte enorme más allá de las cuatro paredes y el techo aplastante del aula.

Si volviera al colegio sería para estar de nuevo en ese lugar pródigamente ahijado por el Padre Herrera, pero ese sitio ya no existe con la vitalidad que tuvo.

Ese rincón de mi preparatoria me preparó a encontrar una diferencia sutil entre el estudiar y aprender y si me crees allá tú, pero siento que poco estudié después de la prepa y me he dedicado a aprender lo más posible y dentro de mi limitada capacidad. ¡Carezco de título alguno! Ello ni me honra ni me deshonra sino es simple dato biográfico de un pájaro de cuenta y cuento al que su prepa le dio la disciplina y -sin quererlo-, la repelencia al estudio y el amor al aprendizaje.

Me preparó para asumir una vocación insospechada y esa debía ser, pienso, la función de la denominada Preparatoria. Más ahora con un sistema educativo en quiebra y rebasado.

¿Prepa abierta? Engañifa igualmente abierta. Pienso que los datos concretos que se exigen para pasar exámenes, poco cuentan en la formación definitiva: entre otras razones, porque ¡saber! exige por esencia renovación y rectificación.

Aquella silenciosa biblioteca, lo advierto ahora, me preparó en la egregia capacidad de dudar y renovarme.

No creo que un sistema que llenó mi mente de datos (ya ni me acuerdo de catetos e hipotenusas) sea capaz de proveer la re-creación que necesita la suavepatria. Hasta suena bien decirlo así; estamos en la hora del recreo, y si no re-creamos un sistema muy craquelado e ineficiente ¡paf! Recrear el sistema educativo y que la prepa se convierta en un sistema de orientación pedagógica, fiscal y moral.

Pedagógica: que despierte el hambre de aprender: física, no sólo pateando balones sino percibiendo que nadie que no sepa hacer algo con sus manos difícilmente merece el nombre de ser humano; y moral, porque un sistema basado en un código del “si gano mucho -no importa cómo-, soy bueno…” conduce a la bestialidad.

¿Prepa abierta? Si la televisión, abierta sólo al marquetín, es hoyendía la preparadora de las esperanzas juveniles, habría que aceptar que llegó el momento de abrirla también a la inteligencia. Dudo que se haga y por lo pronto lamento no poder ir con mis condiscípulos de prepa porque este sábado tenía una cita contigo aquí.


Feb 9 2010

Araguaney

Por Alvargonzález, 9 de febrero de 2004

9 feb 2004 araguaney.jpgHace años, cuando aún tenía vínculos con una tal BBC, vinieron de Londres unos periodistas a grabar ‘in situ’ (¡uf!) algo que fue denominado en los mercados internacionales como ‘El Efecto Tequila’ ¿Te acuerdas de cuando la trepidación monetaria del ’94 y del despertar a la realidad luego de que supuestamente el TLC nos iba a convertir en ‘primermundanos’ alejados del ‘tercermundismo’? Total, los ingleses decidieron venir a la tierra del tequila para hablar de eso: de la cruda realidad monetaria mexicana y de sus repercusiones globantes.

Como buenos ingleses, con anticipación y a larga distancia preparamos una agenda a la que había que ajustarse milimétricamente, y nomás llegaron y todo fue arrancar la carrera fílmico informativa contra reloj. Pero de pronto ocurrió algo inesperado: íbamos por La Paz, avenida claro, y la dictadora -el epíteto de ‘productora’ no ajusta para describirla-, me espetó en su britón tono imperativo un ¡stop! inconfundible. Y nos detuvimos. La causa no era otra que la espléndida floración de las Primaveras que hace cerca de 40 años fueron plantadas cuando el ‘goberenturno’ amplió la callejuela para hacerla avenida. Contra el cielo azul de febrero reventaba el amarillo lujuria de las flores, y eso me permitió descubrir fugazmente un rasgo humano o de sensibilidad en aquella capataz y no sé qué tan capaz ejecutiva y típica mujer inglesa. Empezó comparando la chaparrez de los ‘Cherry Trees’, los mismos que son un espectáculo a orillas del Potomac en Washington, y que en Londres también florecen al inicio de la primavera. Lo de ‘cherry’ es por el color de sus flores, no porque den cerezas y ciertamente son hermosos pero carecen de la monumentalidad de esa planta de la familia de las Bignonáceas, del género Tabebuia del cual la Chrisantha conocemos tú y yo como ‘Primavera’, más allá de tecnicismos botánicos impresionantes. ¿No? A los ingleses boquiabiertos por el espectáculo floral y no por el efecto tequilero económico, les dije naturalmente que los primaverales árboles son parte del paisaje. ¿Son? Más bien, fueron.

Nos quejamos hasta hace poco de la rudeza del invierno (¿tú no?) pero las tales Chrisanthas no detuvieron su proceso florificante y ya han reventado febrero apenas iniciado. Claro, como ya no tenemos tiempo para la contemplación de la belleza, los que transitan por La Paz no tienen eso, la paz suficiente para admirar el espectáculo. Pero flores aparte, y símbolo inequívoco de que Guadalajara está en el trópico candente, su madera fue tan preciada que ya no se ven los montes costaneros encendidos de flores; arrasaron con ellos. Ya no es parte del paisaje pues el Sr. Talamontes hizo gran negocio vendiendo el pie cúbico de tan resistente y duro maderamen. ¿Bellas las Primaveras? Y tanto que con el nombre de ‘Araguaney’ son el árbol nacional de Venezuela. Te digo, si tienes tiempo pásate por La Paz y míralas.


Feb 6 2010

Programa de Aniversario

Escucha aquí el programa de radio realizado con motivo del aniversario del nacimiento del Vallero Solitario.

Agradecemos al equipo de Jalisco Radio por haberlo hecho posible.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

Parte 7


Feb 5 2010

Por 5 de febrero derecho…

Por Alvargonzález, 4 de febrero de 2004

4 feb.2004.constitutio

La Vieja Central, a horcajadas entre Los Ángeles y 5 de Febrero, y a contraluz. Nombres de calles, que como tantos otros al revisarlos con detenimiento también tienen su grado de misterio; su propio contraluz. Hoy dejo la calle de Los Ángeles de lado y enfilo derecho por 5 de Febrero. ¿Me acompañas?

Hace 87 años cayó en lunes la antesdicha fecha. ¿Qué ocurrió, tan significativo, que ese día se convirtió en nombre de calle multipresente y feriado nacional? ¿Sabes? No ocurrió gran cosa si nos apegamos al texto histórico; no gran cosa aparte de un acto meramente protocolario y promulgante que cerraba un ciclo cuyos antecedentes son pasados cómodamente por alto.

Don Venustiano Carranza se adjudicó el título de Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y luego de levantarse contra Huerta con el Plan de Guadalupe en 1913 y con la supuesta intención de defender la Constitución de 1857. Así, con ese título, ejerció incluso como Presidente de la República hasta que devino oficialmente como tal, y en principio su ánimo no era la de realizar una nueva Constitución. Pero ya andando ese proceso multifásico llamado Revolución, convocó a un Congreso para efectos de renovación constitucional que comenzó a trabajar en Querétaro el 21 de noviembre de 1916 y que para el 31 de enero tenía listo el nuevo documento. Viéndolo a la distancia lo menos que podríamos decir tú y yo es que aquellos representantes trabajaron rápido. ¿Representantes de todo México? También viéndolo a la prudente distancia histórica (si la historia no sirve para revistar, de poco sirve), la tal representación de un país tan polifacético, tenía sus fallas o sesgos muy marcados que bien podrías averiguar tú.

Pero apeguémonos sencillamente a las fechas: en dos meses y diez días quedó listo un documento que sustituiría otro, el del 857, que con 60 años de edad resultaba insuficiente para constituir esencialmente la mexicanidad. ¿Constitución? Eso significa: lo que nos constituye a ti y a mí íntimamente mexicanos, más allá de las diferencias que tenemos. ¿Carta Magna? El nombrecito viene de Inglaterra y dejémoslo como metáfora importada. El 5 de febrero fue oficialmente promulgada, para entrar en vigor el 1º de mayo del 17; y el hecho promulgante tuvo algo qué ver con razones de marquetín político. ¿Sustitución de marca? Dímelo tú si tomas en cuenta que durante buenos siglos esa fecha había sido festiva por razones religiosas: San Felipe de Jesús, el primer santo mexicano… Perfilamiento republicano constitutivo. ¿Faccional?

Pero ahí vamos: por 5 de Febrero y… Con una Constitución llena de parches y remiendos, dando la espalda al hecho de que la suaveáspera patria ha cambiado muchísimo más en 87 años que lo que pudo cambiar entre 1857 y 1917. Sin saber mucho de medicina creo que puede ser cierto un axioma entre los seres vivos: o se reconstituyen o se refriegan. Dicen que las naciones son seres vivos colectivos. ¿Será?