Mar 27 2010

Del club conyugal

Por Alvargonzález, 17 de marzo de 2003

Conyugación

Terriblemente extranjera pero rotundamente maravillosa. ¿Qué? La palabra ‘club’ y ya había intentado manifestarte mi admiración por su elástica contundencia.

Ni te pregunto a qué club perteneces y porque respetuosamente poco me importa si es que a alguno estás afiliado; y porque prescindo del evangelio social que señala “dime a cuál perteneces y te diré a quién envidias…” ¿En alguno yo? Claro que sí, y no es en el Campestre de Arroyo Puerco, ni en el hípico Pata de Hierro. El mío (esa simbiosis se da: pues el club es tuyo y tú eres de él) es accesible a mis leyes de la gravedad económica ya que ingresar a él no exige onerosa membresía (que se embolsa la familia controladora) ni cuotas fijas. Por 25 devaluados pesos a la semana te pintan de café la conversa y te permiten estar allí para oír y decir necedades de diverso calibre. No se llama así pero lo denomino club del “Equipal Sesual”: equipal pa’l glúteo y el seso pa’la lengua…

Lo medular que quiero contarte es el extracto de la última mesa redonda ‘tenguenche’ y mínima en donde se ponen las tasas en torno a la cual mis maestros, verdaderos expertos en las más diversas disciplinas, exponen sus bien fundamentadas teorías. No sé cómo cayó en la baza (que no en la taza) la muy babaza cuestión del matrimonio. ¿Cuántos millones de litros/baba se han vertido por tan jugoso asunto? Averígüenlo científicosnorteamericanos oinvestigadores de alguna mínima casa de estudios, que esa no es mi función. Pero todo fue abrir el grifo de la macha discusión -tal cual-, para que los paquidermos allí reunidos elaboráramos al respecto teorías sorprendentes, unas ranciamente preteristas y otras atrevidamente futuristas… ¿Novedosas?

Ya me acordé, perdón: todo surgió porque el notable abogado Claudel anunció su próxima boda. ¡La segunda! Lo realmente raro es que se casará ¡con la misma! Tratándose de un jurisperito en dulce, indudablemente recasarse con la remisma da al asunto tintes de maniobria -como dice mi exsuegrio-, y hace pensar que no está impelido solamente por las nebulosas razones del amor. O sí, pero del amor propio… ¡Sálvese quien pueda! Ca’quien sabe como manejar su propio y exclusivo club conyugal.

Pero ¿y la foto?* Fuimos y reverentemente lo vimos. ¿Quiénes? Los del club “Mártires del Hertzio”. Allí, en la ruinosa capilla de la otrora gloriosa hacienda, yace el muy feudal hacendado -arriba, claro-, con sus dos esposas al lado. ¿Dónde? Luego te cuento. Ca’quien, te digo, y al hacendado una le fue poca, y con dos. ¿Doblemente feliz? Averigua y me cuentas. Poco nuevo hay bajo el sol y bajo la tierra. Tu club ¿te bientrata?

*gracias a Jorge Granero


Mar 19 2010

¡Oh, glorioso 21!

Por Alvargonzález, 19 de marzo de 2003

Mausoleo Juárez

Mañana, puntual, el equinoccio de primavera a las 20:00 horas locales, que serán la 1:00 am hora del Meridiano de Greenwich ya del día 21. Eso significa que la entrada real de la primavera observa variantes y asegunes de acuerdo a la posición geográfica en la globa, y que -para complicar las cosas un poco más-, debido a los ajustes bisextales (años bisiestos para que mejor mentiendas) no necesariamente comienza la primavera el día 21. Todo eso ¿a qué viene? ¿Me dedico a aclarar cosas o a oscurarlas? Pos pérate pues -como se acostumbraba decir aquí-, y verás. ¿Claro? Eso espero.

Convencionalmente, por comodidad, aceptamos y damos por cierto que el 21 de marzo arranca la primavera. Las exquisiteces astronómicas quedan para otros que no para nosotros simple multa turba o turbamulta ocupada de cotidianeidades terrestres. Pero ¿si te dijera que La Historia tiene mucho de eso? Sí, de convencionalismos admitidos.

Vuelta con lo del equinoccio: ‘equus noctis’ la noche dura igual que el día. Ya las noticias darán cuenta de los trepapirámides que el 21 y vestidos de blanco irán a realizar cultos que más tienen que ver con modas que con ancestralidades. Ni es el blanco, sino el negro lo que más ‘absorbe’ las radiaciones solares, ni estarán a tiempo exacto con el inicio del ‘primo veral’ oscilante de la globa terráquea. Pero convencionalmente ellos se sienten bien, y pos ca’quien se asolea donde y como le da la gana.

¿Convencionalismos históricos? A ti y a mí -convencionalmente “Mexicanos al grito de guerra…” pero ahora solicitando la paz-, nos enseñaron que el 21 de marzo es el día festivo en honor del Benemérito de las Américas, nombre otorgado por el Congreso de Colombia y notificado en Washington en 1864 (they, then and there) a Benito Juárez. Perfecto. Que en la única parte de todas las tales Américas donde ello se festeje sea en los Estados Unidos Mexicanos algo dice de que el calificativo es un convencionalismo regional. Que en el listado de méritos del bien emérito oaxaqueño se encuentre el de promover el uso de la razón contra los dogmas paralizantes, es loable y admirable. Pero que él y su obra se hayan convertido convencionalmente en un nuevo dogma intocable -”Todo lo que hizo fue perfecto y ¡punto! No le menelles”-… ¿No?

Un día cualquiera en el Panteón de San Fernando. El encargado del lugar, escoba en ristre, quita la tierra del poco republicano monumento sepulcral. Bello lo es y fastuoso también. Y esa quizá fue una de las recomendaciones implícitas de Juárez: hay que darle su barridita a los convencionalismos por el bien de La Verdad. ¿Nos hará libres ella?


Mar 12 2010

El Tata, los niños y El Vita

Por Alvargonzález

El Vita

‘Tata’ le llamaban sus “bienqueridos” purépechas michoacanos, por los que no hizo gran cosa sino tratarlos paternalmente; con paternalismo político. Socialista a ultranza, hasta merecedor se hizo de la prestigiada presea ‘Stalin’ (?) y así a pesar de una hermosa doctrina Estrada de no intervención en asuntos externos, tomó bando por los Republicanos españoles. En México, socialista y presidencialmente, El Tata realizó una Reforma Agraria que aún tiene boquiabierto al país: sí, con la boca abierta a las importaciones de alimentos básicos puesto que un sistema agrario imperfecto pero productivo fue sustituido por otro -ejidal y brutal-, que rindió más cosechas políticas que agrícolas. Autor de una nacionalización petrolera que vista a distancia -y porque fue hecha al borde de la segunda guerra mundial-, puede ser considerada como la fórmula que convirtió al país, bajo la fachada de PEMEX, en reserva petrolera del Gran Consumidor. Una ‘nacionalización’ que de simple parece irreal. ¿No acaso 13 años después Irán trató de nacionalizar su petróleo y hasta le pusieron trono de Pavorreal y un Sha made in USA & UK? El Tata abrió las puertas del país a los republicanos, y bien hecho; luego del Sinaia con su cargamento de perseguidos, llegaría el Mexique, con los niños ‘republicanos’ desamparados por la guerra. Los llamados ‘Niños de Morelia’ precedieron con su llegada a uno de los misterios aún por resolverse en la historia bilateral: el arribo de El Vita, en marzo de 1939 a Tampico. ¿Pago y/o compensación por el tesoro de Moctezuma? Cantidades formidables de oro del Banco de España, tesoros como una colección numismática inestimable históricamente y fundida en México por su mero valor en oro; objetos profanos y eclesiásticos, piedras preciosas, incunables… ¡El tesoro de El Vita! Misterio y pago Republicano por la hospitalidad mexicana -¿gratuita?- a El Tata nacionalizador y reformista mexicano en tono URSS; izquierda jocunda, socialismo de fachada, bajo tutelaje vecinal… ¿Vecinos distantes? Ni el ‘socialismo’ ni la ‘nacionalización’ de Lázaro Cárdenas eran ajenos a los directores de la orquesta continental y propietarios de la franquicia “América”. ¡Qué va! Pobre México tan lejos de… y tan cerca dellos… ¡La Reforma Agraria sigue cosechando millones de braceros indocumentados para bien de América (?)!

Aun ahora la residencia oficial presidencial mexicana se llama “Los Pinos” porque el rancho donde el general revolucionario conoció a su esposa en Tacámbaro Michoacán, tenía ese nombre. Doña Amalia, esposa del Tata Lázaro, hasta invitó a vivir allí, a “Los Pinos”, a algunos de los niños del Mexique para que jugaran con Cuahtemoquito, hijo único de la pareja. Sí: el general ofreció hospitalidad, pero… Indalecio Prieto pagó con creces y ¿qué fue del tesoro de El Vita? La familia Cárdenas; tres generaciones viviendo del apellido… ¿Aristocracia republicana?


Mar 7 2010

Eleuterio

Por Alvargonzález, 3 de marzo de 2004

Eleuterio González

Hay una cuestión que quizá debes ayudarme a resolver: ¿cuántos olvidos contiene La Historia? El asunto tiene tintes de paradoja y por aquello de la ecuación Historia-Memoria, pero tal vez aquello lo enuncie como simple pretexto para justificar que en febrero olvidé decirte algo. ¿Oíste hablar del Dr. Eleuterio González? José María Eleuterio Raymundo González Mendoza, para más señas y de quien ya te he dicho algo, mas siempre hay que aprovechar la oportunidad para añadir más pinceladas luminosas a su retrato hablado.

En efecto, fue en la última semana de febrero del 813 cuando nació en Guadalajara el que asumiría una dimensión formidable en el desarrollo de su quehacer profesional. ¿Más paradojas? Nacido en Guadalajara e iniciada su carrera en la ciudad, aquí nadie le recuerda pues fue en Monterrey donde quedó la profunda huella de su valía humana; y con toda su grandeza, su nombre quedó inscrito en la historia de Nuevo León simplemente como “Gonzalitos”. Tal cual.

La guerra de independencia cobró la vida del Capitán Matías González, y así de menos de dos años, Eleuterio quedó huérfano. En la adolescencia se inició en el estudio de los clásicos, en el seminario, pero a los 17 años el encuentro fortuito con Fray Gabriel Ma. Jiménez, le da un rumbo definitivo a su vida: sería médico. Fue el enfermizo Fray Gabriel quien en busca de un clima más sano (¿hay clima más sano que el de Guadalajara?) le pidió que le acompañara a San Luis Potosí y allí los conocimientos empíricos del joven tomaron el rumbo de la academia. Cuando el fraile se muda a Monterrey y con él su asistente, éste lleva ya en su bagaje un certificado -cédula-, de médico. Es tan joven que el Obispo Belanzaurán le llama “el niño médico” y desde entonces todos le comenzaron a llamar Dr. Gonzalitos, luego de dar muestras de su capacidad. Estamos hablando de 1833-1834. A poco de estar en aquellas lejanías de su ciudad natal, percibió una carencia notable de médicos, instituciones hospitalarias, boticas y sistemas sanitarios; no solo en Nuevo León, sino en Tamaulipas y en lo que era el territorio de Coahuila-Texas. A eso se abocó decisivamente: a la creación allá de toda la infraestructura médico sanitaria y esa sería su aportación vital: la fundamentación en medio de todas las vicisitudes del siglo 19, de los modernos sistemas de salud en aquella norteña región.

Político por necesidad, desafortunado en su vida sentimental -conocido político que tiene nombre de calle y republicana fama, le quitó a la mujer-, su epitafio en el mismo Hospital Gonzalitos sintetiza su vida: “Sublime en la caridad. Eminente en la ciencia. Excelso en la enseñanza” ¿Se puede aspirar a ser más? Enorme fue el tapatío Gonzalitos.