Jul 14 2010

Homenaje Luctuoso

Por causas ajenas a nuestra voluntad, no se llevará a cabo el programa antes anunciado, pero en su lugar, a partir de este viernes 16 durante dos semanas y a lo largo de todo el día, en Jalisco Radio podrás escuchar interesantes cápsulas en honor al Vallero Solitario. Entre algunos otros audios podrás escuchar parte de un ensayo de los muchos que Alvargonzález hizo alrededor de 1970 para treparse dignamente a una antena; para iniciarse como buen hablador (ya tenía mucho que decir, la cuestión era cómo decirlo). También se escuchará parte de su primer trabajo como locutor (un audiovisual sobre Lagos de Moreno).

Te pedimos mil disculpas, pero te aseguramos que lo que viene vale mucho la pena.


Jul 9 2010

Doña Radio cumple un año de viudez.

Hoy, sábado 10 de julio, se cumple un año de que Álvaro González de Mendoza (el amante más fiel de Doña Radio) ventiló físicamente su lengua por última vez. ‘Táte’ al pendiente del homenaje que se hará en Jalisco Radio el viernes 16 (día en que se fue a cabalgar a la zona del silencio). El próximo lunes te diremos la hora.

Como parte de otros posibles homenajes; el día 1ro de septiembre, se inaugura una exposición de diplomas, reconocimientos  y fotografías de Alvargonzález en la sala Elías Nandino del ex-convento del Carmen.


Jul 8 2010

8 de Julio

Por Alvargonzález; 7 de julio del 2003

Aparte de preguntarte si sabes dónde está la calle que lleva ese nombre, si te pido me digas qué ocurrió tan glorioso día, pondrías quizá rostro de pssaaaabe. Al intentar contarte algo, espero (sinceramente) no molestarte demasiado.

Era 1914 y ese 8 de julio entraron triunfantes a Guadalajara las fuerzas Constitucionalistas y luego de derrotar a los Huertistas. Constitucionalistas que en 1914 no pensaban hacer una nueva, sino simplemente defender la del 857, y al frente de los cuales venía la ‘manu militari’ o brazo militar de Carranza (y que aún contaba con sus dos brazos): Obregón. Era preciso festejar el triunfo sobre los malévolos partidarios de Huerta -si le pones ‘Chacal’ te afinas al tono histórico-, y nada mejor que hacerlo en Palacio de Gobierno y ante una población que daba la bienvenida convenenciera a los triunfantes.

Iba a insertar una foto del balcón central de Palacio, o incluso pensé en una del orador principal, Obregón, pero por ser la víspera del día 8 decidí usar esa mala foto para recordar a Pancho Rangel. ¿Por qué? Por su periódico ‘Verbo Libre’. ¿Y?

Mira, hoyendía cualquiera -sí, cualquiera-, se trepa en una antena y durante un par de horas se lanza contra la yugular de figuras políticas de toda estatura; es moda perorar el cero aciertos y el todo son errores gubernamentales, y la competitividad por encontrar piorismos -entre pior, la nota es mejor-, parece tener tintes de vértigo. Ignoro si sea buena o mala moda pues estamos ensayando nuevas modalidades. ¿Revolucionarias?

La parte esencial del discurso de Obregón aquel 8 de julio y desde el balcón de Palacio consistió en llamar a los jaliscienses ‘maricones’ y ‘mochos’ y denominar al Estado como “el gallinero de la República”. ¿Y? Pos el General traía mucha tropa…

Rangel, con su periodiquito ‘Verbo Libre’ se atrevió a manifestar en tres cuartillas su punto de vista: “…usted nos odia cordialmente por mochos. Nosotros le odiamos a Ud. por soberbio y altanero… nos ve como enemigos de la revolución y nosotros le vemos como enemigo de nosotros mismos… sus yaquis asesinaron cobardemente a aquellos soldados que ya se habían rendido… Jalisco no perdona las ofensas que se le dirigen… Le creemos intolerante y además intransigente… ¿podremos pensar que nos dará las libertades que la Constitución pretende otorgarnos…?” Tres cuartillas en ese tono y Obregón las leyó…

Después de muchas vicisitudes, y por creer en la libertad constitucional del verbo, a Francisco Rangel se le otorgó un inmerecido premio: a marrazos le rompieron la cabeza.

Te digo: ya cualquiera puede treparse a una antena y decir…


Venta de los ‘Cincuenta Recuentos’ con Macartur en la librería ‘El Desván de Don Quijote’ (antes ‘La Berinta’), López Cotilla 813 y con Mario o Fabián en el puesto de periódicos ubicado en Américas y Morelos. Abierto todos los días de 8 A.M. a 9 P.M.



Jul 8 2010

Verbo Libre

¿LA REVOLUCIÓN? Escrito así con mayúsculas y de acuerdo al recuento oficial de la historia del siglo 20, resulta ser la suma de muchas revoluciones o enfrentamientos que se sucedieron a partir de 1911, si bien la fecha simbólica de sus inicios -también en la versión oficial- es el 20 de noviembre de 1910.

El asunto englobado en el nombre genérico de ‘La Revolución’, asume una gran complejidad cuando se observan con detenimiento las fracciones que integran el todo monolítico que se convirtió en el supuesto sustentante de una estructura política. Fracciones y facciones de lo que en su momento Azuela llamara ‘¡la bola!’. Caudillos y caudillejos que amparados en teorías o planes políticos no siempre claros, de pronto eran aliados y a poco eran enemigos irreconciliables tratando de destruirse mutuamente. Generales cuya procedencia humana era de lo más diversa y cuyas intenciones de lucha por el supuesto bienestar del pueblo no siempre disfrazaban lo suficiente la verdadera intención: el poder a cualquier precio, aunque este tuviera que pagarlo el país.

Cuando el 8 de julio (fecha que sin año: 1914, se convirtiera en nombre de calle en Guadalajara), entran a la ciudad las llamadas ‘Fuerzas Constitucionalistas’, el jefe de las tropas victoriosas que actuaron en forma brutal (¿genocida?) contra los elementos de un ejército federal ya en desbandada; el general triunfador desde el balcón central de palacio pronunció un memorable discurso en el que nombraba a Jalisco como “el gallinero de la república”, haciendo con ello alusión a la minusvalía de sus gentes. En ese 1914 supuestamente defendía los principios del llamado Primer Jefe Constitucionalista del país: Venustiano Carranza. Apenas unos años más tarde el brazo armado de Carranza se fue directo y con todo el peso de las armas contra el mismo aliado de antes, aquel cuyo título de constitucionalista en principio no pretendía señalar a un factor -hacedor-, de una nueva Constitución sino al defensor de la de 1857. Y fue cuando el general Obregón regresó a Guadalajara ya en su camino franco hacia la silla presidencial, cuando el ‘Verbo Libre’, un pequeño periódico local y su director, se atrevieron a creer que era cierto lo escrito ya en la Constitución de 1917: ¿libertad de expresión? Ciertamente no fue una de las características de las muchas revoluciones que fueron la llamada Revolución Mexicana.

Por todos los rumbos de la geografía nacional el bronce se multiplica haciendo homenajes a los llamados Revolucionarios. Pero ¿quién habla de los ‘revolucionarios’? Sí, de aquellos que como decía Luis González y González mucho perdieron por tratar de encontrar congruencia o lógica a un movimiento amparado bajo la hipótesis del sufragio efectivo y la no reelección, en el que los revolucionarios triunfadores iban moldeando los supuestos principios básicos de acuerdo a sus aspiraciones de poder.

Aquí reproducimos el artículo publicado por ‘Verbo Libre’, y publicado cuando Álvaro Obregón visitó la ciudad en 1919 durante la supuesta campaña proselitista para ocupar la presidencia de la República, y que le costó a su autor que le destrozaran la cabeza a martillazos; revolucionaria recompensa a Francisco Rangel que se atrevió a desafiar con su pluma a quien nunca vaciló en eliminar a quien se interpusiera a sus ambiciones señaladas en forma tan clara con aquella su presunción de tener muy buena vista: “desde Náinari (Sonora) veo perfectamente el Castillo de Chapultepec (entonces residencia presidencial)”… Ay de aquel que empañara su visión…

Álvaro González de Mendoza.


UN PERIODISTA DE JALISCO, EL PRIMER ANTI-OBREGONISTA

El periodismo independiente, ha tenido siempre izada su bandera en el pensamiento jalisciense.

Muchos son los nombres de los escritores que en diversas épocas se han enfrentado con los poderosos del poder, la influencia o el dinero. Unos, combatiendo con su pluma al porfirismo y otros, han venido fustigando a los diversos regímenes revolucionarios.

En nuestra provincia, la vida periodística también ha evolucionado. Allá por 1905, la redacción era un pequeño cenáculo de camaradería y de bohemia, en donde el Director y los redactores, convivían alrededor de una mesa enorme y escribían a mano las cuartillas.

Para 1916, en que aparecieron nuevos vehículos de publicidad, se redactaba ya sobre las máquinas de escribir y, aun cuando comenzaba a conocerse cierta distancia entre el Director y redactores, éstos convivían aun en un ambiente de camaradería, aunque ya no de bohemia, porque los sueldos eran más seguros. Y ya para 1920 y 1930, se habían organizado verdaderas instituciones, en donde predominaba el culto a Mercurio y en donde comenzaban a menguar la camaradería de los redactores, predominando las categorías y el dinero. Y de 1940 en adelante, los periódicos fueron comercios de altura, dirigidos por individuos que, sin saber nada de periodismo, ni sentir la sagrada y rebelde profesión, conocían la forma de conseguir anuncios, dádivas y subvenciones, que convertían a los periódicos en títeres amordazados o en eunucos enriquecidos. Y las redacciones eran oficinas vulgares, plenas de odios, envidias e intrigas, en donde los ‘periodistas’ solo usaban y abusaban del ingenio en las vergonzantes ‘mordidas’ oficiales o los donativos particulares y discretos, para resarcirse de los malos tratos y de los miserables sueldos.

Hacía 1918, apareció un bisemanario llamado ‘Verbo Libre’, redactado por elementos jóvenes, entre quienes se encontraban José G. Estrada Torres, Honorato L. Guevara, Francisco Rangel, Ignacio Rickarday, Francisco Leaño Parra, Pablo Miramontes, Ernesto Zárate, Luis A. Cortés y otros, los que montaron un pequeño taller tipográfico en la avenida de los Héroes.

El periódico, de criterio independiente y viril, fustigó a muchos elementos de la administración civil y del Ejército. Y como era natural, la amenaza se vino sobre la cabeza de los escritores que tuvieron que huir por rumbos deferentes.

A mediados de 1919, Francisco Rangel, reanudó la publicación de ‘Verbo Libre’, apareciendo como Director y estableciendo un taller raquítico de imprenta en el crucero sureste de las calles San Felipe y Liceo.

Rangel era un joven muy dinámico. Hijo de humilde familia, había sido tipógrafo en sus mocedades, pero pronto comenzó a escribir cuartillas con artículos candentes y escandalosos para la época.

‘Verbo Libre’ era anti-revolucionario, sin suspirar por el retorno de la era porfiriana. Rangel era demoledor, y creía que el movimiento armado solo había beneficiado a unos cuantos, dejando en igual o en peor situación a las mayorías.

Su fe, era algo como un insipiente anhelo por la igualdad de las clases sociales. Odiaba a los poderosos, y antes, mucho antes de que el profesor y diputado Aurelio Manrique llamara públicamente ‘farsante’ al Presidente de la República Plutarco Elías Calles, el periodista tapatío se atrevió a enfrentarse a una nueva dinastía política y militar, en tiempos en que, ir contra los poderosos del régimen, era ir al cadalso.

Rangel vislumbraba en el futuro, la República universal. Soñaba románticamente con la sinceridad de los mandatarios y la felicidad social y económica de los gobernados. Y por ello, no podía comulgar con el porfirismo ni con las prácticas de los triunfantes revolucionarios.

En el humilde cuarto donde trabajaba, había un escritorio destartalado; unos chibaletes con tipos movibles de imprenta y una prensa de mano. Mientras dos cajistas ‘paraban línea’, Rangel escribía a pluma y cuando terminaba de redactar, se quitaba el saco, se arremangaba la camisa y él mismo se ponía a ‘parar’ en el ‘componedor’ sus originales audaces.

Los periodistas independientes de provincia, hemos sufrido siempre más que los metropolitanos. Aquí, la libertad de imprenta se suple con los testaferros que tienen para todo servicio los mandones pueblerinos, que se encargan de insultar, difamar, golpear o asesinar a los periodistas libres, porque la ley referente a la libertad de imprenta, está lejos y no llega tan pronto como las palabras, las amenazas y los hechos.

La campaña periodística de ‘Verbo Libre’ se enfocó contra el general Álvaro Obregón, quien después del asesinato de Carranza, hacía campaña para llegar a la presidencia de la República. Y los tapatíos no olvidaban, en tanto, aquel insulto antipolítico que el divisionario sonorense había vertido desde el balcón central del Palacio de Gobierno de Guadalajara al entrar vencedor de los federales el 8 de julio de 1914, en que dijo que los jaliscienses éramos un hato de borregos y maricones, porque no se le había secundado en su campaña militar, agregando que por esto, estaba seguro de que Jalisco era ‘el gallinero de la República’.

Los artículos de ‘Verbo Libre’, acarrearon a Rangel atentados, calumnias, prisiones y un sitio en aquellos viajes de ‘rectificación’, en que por la fuerza se llevó al norte a un grupo de periodistas independientes, que debían cerciorarse de que ya no había rebelión armada y rectificaran por tanto, sus informaciones y comentarios. En ese viaje terrible, recibieron muchas atenciones del entonces Capitán del Ejército Mexicano, don Fernando González Madrid, que comandó temporalmente la escolta del carro-caja.

En Chihuahua, donde esperaban ya otros periodistas, fueron entregados todos a la Comandancia de la Zona. En la noche los sacaban de la escolta y los llevaban a rodear el panteón de la ciudad, como si fueran a fusilarlos y los regresaban a sus celdas. Los condujeron a varias ciudades y campiñas, y al fin, creyendo que habían quebrado con facilidad las estructuras de acero, los enviaron a sus sitios de origen. Pero la mayor parte siguió flagelando al gobierno en sus periódicos, teniendo tema Rangel para redactar la forma en que los habían tratado y todo cuanto en el ‘viaje de rectificación’ habían visto y oído.

Después, se amagó al periodista en diferentes formas. Se le difamó diciéndole afeminado, loco, y pedigüeño para intimidarlo a que se callara. Coches misteriosos pasaban por las noches frente a la redacción y los ocupantes lanzaban insultos o balazos. Se le cobraron contribuciones indebidas y se le amenazaba municipalmente por cualquier cosa. Pero Rangel seguía su labor verdaderamente revolucionaria, sin contestar los ataques anónimos, que no lo debilitaban.

El artículo que causó en aquel entonces mayor sensación por todo el territorio jalisciense, fue una fulminante ‘CARTA ABIERTA’, escrita y firmada por Francisco Rangel y publicada en una edición extraordinaria del bisemanario ‘Verbo Libre’ el martes 18 de noviembre de 1919, dos días después de que Obregón había llegado a Guadalajara en viaje de propaganda presidencial y candidato único.

El fulminante artículo, que hizo palidecer de rabia a Obregón e indignó a quienes le rodeaban, decía a la letra.


CARTA ABIERTA

“Desde al tocar esta tierra, don Álvaro, se le han venido haciendo infinidad de festejos, como para decirle que todos los jaliscienses lo amamos, con una ternura extraña en la humanidad.

¡No lo crea! ¡Lo están engañando vilmente!

No importa que los festejos celebrados en su honor, hayan estado llenos de concurrencia de alta alcurnia y ‘atascados’ de gente de buena marca.

Usted sabe ya lo que somos en materia de curiosidad y alegría y sabe al dedillo lo que gustan de la música los costeños.

La música, el baile y el brindis es lo que ha reunido tanta gente en su rededor a su paso por estas ciudades de Jalisco y no su popularidad y mucho menos, su persona.

La hipocresía de nuestro pueblo se oculta bajo la alegría de que disfruta. Mientras el pueblo goza, olvida sus rencores y desprecio a sus enemigos.

Cuando están las muchedumbres en las galerías de los circos, se olvidan los Nerones y desprecian la muerte a que puede sujetarlos en cualquier instante, el prócer del Poder.

Por eso, el pueblo de Jalisco lo ha recibido a usted con júbilo. Porque le han llevado alegría. Le han ‘gorreado’ tequila y le han hecho escuchar los ‘fox-trot’ de último cuño.

No porque le tengan a usted algo de aprecio.

Usted mismo siente en su corazón, la decepción tremenda que deja la realidad, cuando la hemos palpado en nosotros mismos.

Dígame con franqueza: ¿Le llenan a usted el alma esos holgorios en que ha exhibido se guerrillera figura? ¿Le satisfacen los discursos y le halagaron debidamente los aplausos?

Recuerde que a su paso, solo las autoridades militares, las civiles y dos o tres oradores pagados, son los que le han dirigido frases huecas y ampulosas. El pueblo, es raro que le haya aplaudido de corazón.

Eso, por lo que toca a los lugares por donde usted ha venido.

En Guadalajara no lo quieren, don Álvaro.

Las frases suyas, vertidas en el balcón de nuestro palacio de gobierno aquel memorable 8 de julio, en que al frente de sus yaquis y después de haber asesinado cobardemente tantos federales, tomó la Perla de Occidente, están pulsando y repercutiendo constantemente en la mente de los jaliscienses, a quienes tontamente llamó HATO.

Y Jalisco no perdona las ofensas que se le dirigen. Por dignidad. Por nobleza. Por tradición.

Aunque usted vea que le celebran, que le aplauden, que le agasajan… ¡desconfíe!

Nuestro pueblo no está habituado a los sucesos novedosos.

La llegada de un candidato, es novedosa para él. Más, cuando ha sido un hombre que atrevida o despreocupadamente le ha insultado en su propia casa.

Irá a contemplarle, para grabarlo una vez más en su mente. Para conocer a fondo a su insultador. Para grabar sus facciones eternamente.

¡Pero nunca para tributarle un homenaje que no siente!

A esos oradores que le dicen a usted que lo amamos, no les crea. Es muy otro el afecto que le tenemos y muy distinta nuestra manera de apreciarle, porque nos hacemos esta reflexión: Si Obregón, cuando militar, sin mando nacional nos insultaba y oprimía… ¿qué será cuando sea primer mandatario de la nación?

Dos elementos que no se atraen, indudablemente se repulsan.

Tal sucede entre usted y nosotros. Instintivamente sentimos repulsión el uno para el otro. Usted nos odia cordialmente por MOCHOS. Nosotros, le odiamos a usted por SOBERBIO y ALTANERO.

Usted nos cree unos estúpidos. Nosotros le creemos a usted un mal agradecido.

Usted ve en nosotros un enemigo terrible de la revolución. Nosotros vemos en usted, un enemigo de nosotros mismos.

Existiendo, pues, esa repulsa marcada, ¿cree usted que las recepciones en su honor, sean de corazón?

Se equivoca, si tal piensa.

Todo eso ha sido una simple farsa preparada por sus aduladores, que saben que mañana usted puede ser un Jefe supremo y quieren lamerle la mano para que los apoye.

No haga usted caso de los ruines porque sería mostrarse también RUIN.

Cierto que cuenta usted aquí, entre nosotros, con algunos ingenuos admiradores. Pero estos, no llegan a la milésima parte de los que le dicen los discurseros hinchados.

Convénzase don Álvaro: ¡este terreno le es estéril!

Siembre usted donde lo quieran y recogerá mejores frutos.

Aquí, estamos resentidos con su imprevisión y sus ímpetus de soldado rabioso. Le creemos intolerante y además intransigente.

Si nos lo ha mostrado, ¿podremos pensar que nos dará las libertades que la Constitución pretende otorgarnos y que las autoridades nos coartan desgraciadamente…?”


Dicen que cuando Obregón leyó en la residencia donde había posado a su paso por Guadalajara, el artículo del humilde y mal presentado bisemanario provinciano, se puso furioso y conferenció largamente sobre el asunto con el general Manuel M. Diéguez y otras personas.

Pasaron los días. Pero una fría mañana de diciembre, cuando la pequeña redacción se había cambiado a un anexo del edificio Camarena, en las inmediaciones del templo de San Agustín, se presentaron algunos individuos con aspecto patibulario y policial y sacaron, casi a la fuerza, a Rangel, juntamente con el autor de estas charlas evocadoras, a dos impresores y a un aprendiz y nos llevaron a la entonces prisión de Escobedo, donde nos separaron de Francisco para incomunicarlo. A nosotros, se nos dio libertad en el curso de la tarde.

La señora madre de Rangel, sus hermanas y demás familiares inmediatos, hicieron varios intentos para siquiera localizar al periodista, cuya presencia les era negada en todas partes, porque la detención, sin una orden legal, había llegado secretamente de la Comandancia.

Quienes le buscaban, permanecieron en el jardín que había frontero al edificio penitenciario durante toda la noche y en la madrugada fueron retirados con engaños, mientras una escolta militar sacaba a Francisco, para conducirlo como a peligroso criminal, por mitad de la calle hasta la estación de los Ferrocarriles.

Ahí, lo subieron a un convoy militar que se alistaba para salir, a las órdenes de un general De la Torre y poco después el tren enfiló por la vía férrea de México.

Antes de llegar a la estación de Pénjamo Guanajuato, bajaron al joven periodista ‘rebelde’ y cinco viles marrazos dieron fin a su vida, como castigo a la osadía de haber pretendido ser un periodista independiente, amparado por la libertad de pensamiento, en un país en donde aún se hiere o mata con la calumnia, la difamación o el revólver, a quien dice lo que piensa…


Jul 2 2010

Hiloscaidos

Por Alvargonzález; 29 de julio del 2002

Don Severo -en secuencia curricular- tuvo tres características: fue neogallego (prejalisciense), cura y periodista. Seguro has oído hablar de su periódico, que no diario, del cual se publicaron sólo siete números y que tuvo un nombre que visto a la distancia del tiempo y la geopolítica, suena extraño (eso al menos): ‘El Despertador Americano’. Fue en 1810 y mientras Hidalgo estuvo en Guadalajara.

Por lo que quieras y gustes, después de la derrota insurgente en Calderón, el presbítero le dio un giro a su imprenta y a sus ánimos periodísticos al editar lo que llamó ‘El Telégrafo del Rey’ en 1811. Y mira que no pretendo ocuparme de la compleja personalidad de Severo Maldonado, ni del viraje radical de su intención político periodístico. Simplemente uso el nombre de su segundo periódico para mostrarte que la telegrafía -envío de mensajes a distancia-, existió antes de la electricidad.

No muy usual en estas tierras, pero en la Francia Napoleónica era recurrente el uso de señales mediante un sistema de aspas que a distancia visual tele-grafiaban noticias.

Si de Don Severo has oído hablar, no creo que el nombre de Juan de la Granja te resulte conocido. Originario de Vizcaya se avecindó en el país allá por 1814. En 1842, y luego de asumir la nacionalidad mexicana, fue nombrado vicecónsul en Washington de donde regresó al comienzo de la guerra del 47. Nunca he sabido por qué representó a Jalisco como diputado al Congreso de Querétaro en 1848, pero así es la política y eso tú y yo lo sabemos.

Total, fue él quien en 1851 instaló la primera línea de telégrafos eléctricos en el país; en 1852 ya funcionaba la línea México-Veracruz, y eso fue un gran paso hacia la modernidad: la clave Morse y los cables permitían ya que noticias y mandatos viajaran a la velocidad del electrón. ¡Nuncantes algo semejante! De la Granja murió en 1853, pero su aportación tecnológica perduró.

Con el porfiriato, al parejo de las vías ferroviarias la postería telegráfica enlazó la territorialidad y luego La Revolución habría sido impensable sin él: cada caudillo tenía a su telegrafista de cabecera.

Pero hace poco, el telégrafo traqueteante de punto y raya, fue rebasado por la modernidad y dio origen a una industria paralela: la del beneficio del cable. A escondidas, con tecnología punzocortante ¡a robarse los cables! Por kilo vale el metal. Y por todas partes están los tristes hiloscaidos… Calló y cayó el telégrafo electromagnético. Ni modo.

www.alvargonzalez.info tel. 31218880 (mimporta que aportes)

 

Venta de los ‘Cincuenta Recuentos’ con Macartur en la librería ‘El Desván de Don Quijote’ (antes ‘La Berinta’), López Cotilla 813 y con Mario o Fabián en el puesto de periódicos ubicado en Américas y Morelos. Abierto todos los días de 8 A.M. a 9 P.M.


Jun 30 2010

Atenta invitación

Los Mártires del Hertzio estamos en trámites para constituir una asociación civil en pro del rescate, preservación y divulgación de la obra de Alvargonzález. Si te interesa formar parte de la asociación o simplemente quieres pasar un buen rato conversando, quedas cordialmente invitado a la reunión de este sábado 3 de julio de diez a doce de la mañana. Librería ‘El Desván de Don Quijote’, antes ‘La Berinta’, López Cotilla 813, entre Camarena y Rayón.

Si  en verdad te interesa la obra del Vallero Solitario, échanos una mano.


Jun 25 2010

Bozero

Por Alvargonzález; 21 de agosto del 2002

Enigmático término ese que encabeza nuestro encuentro semanal; enigmático porque es hechura de la Castilla medieval cuando -con ortografía de época-, se le llamaba ‘Bozero’ a quien ‘com bozes e com palabras usa de su oficio’. De hecho se les decía así a los abogados, pero yo lo tomo en sentido más amplio para denominar incluso a una actividad con la cual he estado profundamente vinculado: ¿has oído hablar de los voceadores? Eso he sido durante buenilargos años. Te explico por qué y allá tú si lees.

De hecho se les sigue llamando así, voceadores, a quienes cotidianamente ofrecen tinta negra puesta sobre papel periódico. De hecho, también es preciso notar que en sentido estricto ya no lo son, pues debido al proceso ruidificante de las ciudades resultaría difícil oírles, y porque las notas que aparecen impresas son precedidas (casi siempre) por voces emanadas del hertzio. Ajustándonos a la cintura estrecha del lenguaje, hoyendía los tales voceadores notificantes resultan ser los que se plantan frente a micrófonos de toda laya y calaña; ¿bozeros?

Pero hubo voceadores en el sentido tradicional del término y fueron parte de la ciudad. Individuos que a todo pulmón recitaban o recetaban lo sobresaliente de los diarios para mover la curiosidad del potencial comprador. O simplemente el nombre de la publicación. Allí verás a uno que se inició en el oficio cuando todavía se usaba el grito voceante.

Diego Antonio Cedeño, ese su nombre. Al filo de cumplir 70, lleva más de cincuenta años en un oficio que -¿me creerás?-, la crisis ha repletado. Antes era un gremio compacto y hasta familiar que amanecía ruidosamente reunido en torno a las distribuidoras de diarios y donde todos se conocían por sus nombres o apodos. Así al ‘Mugres’ todo mundo le conocía dentro del ámbito de los voceadores, y no pocos aún lo identifican abordo de su bicicleta. “¿No te gusta bañarte, Mugres?”, le preguntó alguien y su respuesta fue limpia: “claro que sí, préstame tu baño…” Un puesto de periódicos se convirtió en su casa hasta que hace poco lo echaron; y sin alzar la voz sigue en el oficio, pedaleando.

Los voceadores se han multiplicado. No sólo en el aspecto tradicional del vocablo, de ofertadores de tinta sobre papel, sino como decidores desde antenas y compitiendo a través del hertzio por vocear ¡la verdad última e irrefutable! Pero a veces sólo propalamos el apodo de Diego: ¡Mugres!

¿Voceador? Yo desde hace casi 30 años y creyendo que nos merecemos un hertzio más limpio.


Escucha desde hoy en  Radiogonzález nuestra programación para el mes de julio.

Venta de los ‘Cincuenta Recuentos’ con Mario o Fabián en el puesto de periódicos ubicado en Américas y Morelos. Abierto todos los días de 8 A.M. a 9 P.M.




Jun 17 2010

El soñador mexicano…

Por Alvargonzález; 3 de junio del 2002

La suavepatria anda desvelada. Ya sabes: es preciso poner los ojos a la altura del zacate, y con aquello de que siempre sí, la tierra resultó ser redonda, el desfasamiento de horarios trae los párpados nacionales a media asta; o el 78.34% del parpadaje nacional y por aquello de la precisión estadística. Por cierto ¿te incluyes entre los que ahora cambian sueño por ver patadas al balón? En todo caso el asunto del sueño y la FIFA nos da pie para hablar de una cuestión tan ¿intrascendente? como lo pueda ser la capacidad de ensoñación…

De hecho -y parecerá que cambio de tema, pero no-, Joaquín Fernández de Lizardi nunca pretendió el título que después le confirieron; eso de ‘El Pensador Mexicano’ fue el nombre que tuvo el primero de los tantos periódicos que fundó allá por 1812 y tal nombre posteriormente le fue adobado al primer novelista hispanoamericano. ¿Has leído ‘El Periquillo Sarniento’, o ‘Don Catrín de la Fachenda’ o aquella crítica a la discriminación femenina llamada ‘La Quijotita y su prima’? Todas ellas obras de Fernández de Lizardi quien a la larga y en el siglo XIX recibió tan pomposo nombramiento: ¡El pensador mexicano! Hoyendía, y con ánimo encuestante ¿a quién le otorgarías tan distinguido rango? Difícil asunto ¿no crees?

Ahora sí, dejemos el escabroso asunto del pensamiento y vayamos al placentero tema de los sueños. Allí mi candidato al título de ‘El Soñador Mexicano’. Dejando aparte su peculiar revestimiento que parece incluir lo que podría ser denominado como sueñiprotector instalado en la sesera (para que los sueños no se escapen o evaporen), el sujeto está sumergido indudablemente allí: en el país de los sueños. Sestea; plácidamente lo hace.

Si me preguntaras lo que pienso sobre la teoría de los sueños de Freud, te diría directo que creo que es pura seudociencia chatarrera; pero ca’quien su propio y respetable juicio. En cambio me parece sumamente acertada la distribución del tiempo cotidiano que confesaba hacer Kierkegaard: “la tercera parte del día la dedico a dormir y las dos terceras restantes las empleo en soñar…” ¡Eso es sabiduría!

Soñar… ¿Acaso es posible una vida creativa y plena si se mutila la capacidad de ensoñación? Ahora mismo la esperanza de que los once mejores pateadores nacionales de balón no entren derrotados a la cancha (particularidad de la idiosincrasia meshica) y cumplan su cometido de arrollar a los rivales, es algo que bien vale perder unas horas de dormitar. Eso es: dos cosas distintas son el somnio propio de la noche y los sueños como fábrica de ideales. Ese es un asunto serio y profundo, a tal grado que es parte del quehacer político: el buen gobierno debe posibilitar la capacidad de ensoñación de sus gobernados. Y sin quererle regatear nada a Luther King con aquel su discurso del “¡sueño en una nación en la que los negros…!”, la idea me parece la tomó de la poesía de Byron en la que el Lord poeta manifestaba su actitud ante la chata realidad. ¡Sueño, luego existo! Un país al que se le mutila la capacidad de ensoñación está condenado al finiquito.

“El Soñador Mexicano”: no está mal el título. Si no se crea la esperanza colectiva, el sueño nacional se convierte en pesadilla. ¿No es cierto señor soñador? Pero pensándolo bien, creo que debemos despertarlo para que en serio se ponga a soñar. ¿No crees?


Venta de los ‘Cincuenta Recuentos’ con Mario o Fabián en el puesto de periódicos ubicado en Américas y Morelos. Abierto todos los días de 8 A.M. a 9 P.M.


Jun 12 2010

Estrellas Terrestres

Por Alvargonzález; 11 de junio del 2003

La última vez aquí -y si no lo viste piorpatí-, algo traté de decirte sobre las estrellas-estrellas; o sea, las que cintilan en el universo y cuya olvidada contemplación resulta algo estremecedor y estrujante. También aproveché la oportunidad para felicitarte por tu signo del zodíaco, porque cualquiera que sea me da lo mismo pues no creo en que las estrellas influyan sobre mí. ¿Sobre ti sí? Allá tú… Además anuncié que hoy abordaría el peliagudo asunto de las que denomino ‘estrellas terrestres’ con foto adjunta que también es estremecedora. ¿No sientes que algo se remece en tu ser íntimo al leer el texto de la placa?

Aparte de anunciar al transeúnte el origen del material constructivo de la fea fachada, notifica que en la que fuera llamada Villa del Carbón nació Don Fidel “¡única estrella de este universo!” Hazme el Ciudadano favor… Te digo, la monstrua capitalina es la cúspide de todo lo nacional, incluso de la chabacanería. ¿Deveras Don Fidel es estrella? (porque no ha muerto; simplemente no sabemos qué hace tres metros bajo tierra) ¿De qué? Por ello necesitamos adentrarnos en la función, origen y consecuencias de las ‘estrellas terrestres’.

El asunto tiene un cariz netamente jolivudesco; huele a industria del rollo que por obra y gracia del marquetín coloca en las alturas del universo psicológico colectivo a sus figuras. ¿Para qué? Para que como las otras estrellas, las celestes, se conviertan en guiadoras: hay que vestirse como, peinarse como, actuar como… ¿Cuál es tu estrella favorita? ¿Ya viste la última en la que hace el papel de…? ¿Estrellas? Demasiado terrestres, pero encumbradas por obrigracia de una taquilla a donde vas y depositas tu donativo para que en la oscuridad de la sala te retaquen de modelos estelares a seguir. ¿Como quién quisieras ser?

Sid Grauman. ¿Te dice algo el nombre? Sí, aquel finuco personaje al que en el veintitantos le dio por hacer cines monumentales con cupo para más de tres mil pares de glúteos butaqueros. El término estelar él lo concretó y solidificó: mientras construía el gigantesco Teatro Chino en L. A. pasó un perro (o perra, lo mismo da) y en el cemento fresco de la banqueta dejó sus patas marcadas. De eso la idea: allí quedarían marcadas para siempre en el cemento las huellas de ¡las estrellas! ¿Estrellas? Con la ayuda del marquetínnos puso a escoger modelos a imitar en el universo particular.

Seguro quien fijó la placa en su casa quería ser como Don Fidel: con aquellos lentes oscuros impenetrables, con su peinado copetón, sus tirantes y su capacidad cetemera para embelesar al trabajador mexicano. Como bien dices: ca’quien sus propias estrellas. ¿No?


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Jun 7 2010

Estrellas Celestes

Por Alvargonzález; 9 de junio del 2003

“Dejad que vuestros hijos sigan su propia estrella” sentenciaba Cervantes en alguna de sus obras y a mí, sin saber mayor cosa de sicología el consejo no me parece errado. Pero sugerencia aparte utilizo la cervantina frase a fin de significar el hecho multisecular de la utilización del término ‘estrella’ como fórmula para expresar rumbo, azar o destino. ¿Tienes buena estrella? ¿Adviertes esa bóveda del siglo 18 cerrada por una estrella misteriosa? ¿Qué oculta?

Las estrellas fueron desde siempre las guiadoras de navegantes, de caminantes y aun de santosreyes que dieron con el pesebre de la natividad precisamente gracias a la extraña luminosidad de una. Y seguro desde que el homo sapiens tomó conciencia de su ser temporal, advirtió en la noche estrellada la forma más exacta de verificar el paso de las estaciones y a señalar además de rumbos terráqueos -con una buena dosis de imaginación-, la hechura de figuras mitológicas en las puntuales conformaciones estelares o constelaciones. Te iba a preguntar cuál es tu signo de zodíaco, pero en realidad no me interesa porque yo no creo que esas agrupaciones estelares influyan nada en mi precaria libertad. Pero ca’quien cree lo que quiere y lo que sí te aseguro es que son pocos los que identifican en el mapa celeste su constelación supuestamente dominatriz, e incluso me atrevo a afirmar que casi ningún astrólogo descifra correctamente un mapa astronómico. Pero ese es otra cuestión que borda entre la ciencia y la estupidez respetable y personal. ¿Cuánto hace que no contemplas una noche estrellada?

Pero ¿qué me dices de las ‘estrellas terrestres’ con su atractivo cautivante y supuestamente guiador? De ese asunto me voy a ocupar la próxima vez que aparezca aquí, porque ahora voy directo a esa bóveda cuyo cerramiento es una estrella ¿La ves? La bóveda de hecho sustenta el coro del templo de Capuchinas y allí en el coro -por voluntad devocional suya-, se encuentra en una urna el corazón de un individuo ¡estelar! Sí, en el particular universo histórico de la ciudad, su obra aún brilla con intensidad notable y él decidió que a su muerte reposara en el convento de las Capuchinas, ese su corazón con el que tan afectuosamente se dedicó al engrandecimiento espiritual y material de Guadalajara. Claro, se trata del entrañable músculo de Fray Antonio Alcalde, individuo superlativo y luminoso. Si la función de las estrellas es la de indicar rutas y caminos, el rutilante fraile Alcalde tal vez marcara uno: llevamos siglos de pleitos y lo que urgen son soluciones funcionales. ¿O no alcaldes potenciales o reales? Pero pos no queremos hacer caso a las estrellas…


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