Bye my friend spy.

Íbamos camino a Yorkshire -a su paradisíaco ‘rancho’-, cuando mi pequeña hija Aurora le hizo una pregunta que me sorprendió; y no sólo a mí, sino también al interrogado a quien le tomó para responderla un par de millas de camino y silencio: ‘cuando sueñas John ¿en qué idioma lo haces?’ La respuesta fue asimismo sorprendente: ‘depende de dónde y con quien sueñe…’

Casi en la frontera con Escocia, al pie de los Yorkshire Dales, la casa de John; las tierras suyas, praderas donde pastaban grandes rebaños de borregos y donde se ejercitaban los caballos de establos de crianza de animales para competir en los hipódromos de Inglaterra. Varias veces hicimos el largo viaje entre Londres y aquel paraíso cuya cara cambiaba conforme las estaciones del año. Nomás llegar Eaglesthorpe, el pueblo en donde su casa, y prender la estufa: esa enorme mole de fierro -el hogar- que no solo servía para cocinar, sino también era la proveedora de calefacción y agua caliente para el baño. Los días que estuviéramos, con regularidad era preciso alimentar con leña aquel estufón prodigioso; y aunque no fuera invierno de días cortos, el clima era frío invariablemente, y era preciso encender y llegando, la estufa.

¿En qué idioma sueñas John? Es que era políglota: ruso, finlandés (suomi), alemán, español, inglés (posh & cookney, que dos ingleses bien distintos son), un poco de tamil -nació él en Ceylán-, y no poco Hindi. Políglota y como tal había recorrido el mundo siendo periodista. ¿Periodista? Eso y algo más y nunca me lo dijo pero tengo la certeza de que fue eso que a nadie se le puede contar y que pude deducir por aquellas noches de conversa y días de caza en  los Yorkshire Dales, o sentados conversando sin nadie en el horizonte, en la Muralla Adriana con la que el emperadorenturno pretendió detener a los bárbaros Scotish. Ahora mismo me siento allí… platicando con John.

Cada inglés es como su patria: una isla. Son difíciles de abordar; de amistar con ellos. Yo denominé con afecto imperfecto a la sede del Servicio Latinoamericano de la BBC, situada en el piso ocho del ala noreste de Bush House en el corazón de Londres; le llamaba simplemente el PISOCHO.  Ese microuniverso -ubicado en lugar desde donde se emitía la verdad inglesa en 37 idiomas-  es toda una historia aparte; pero fue en el tal pisocho donde mi imposibilidad de tomar demasiado en serio la seriedad de sus habitantes, lo que me vinculó con John: se carcajeó cuando vio que en mi escritorio puse una foto de mímismo frente a un micrófono y con unos ojos tan saltones como postizos como la enorme lengua que sale de mi boca (la foto aún la tengo y los aditamentos los compré en una tienda de bromas cercana a Bush House) con un epígrafe: ‘visión informativa; dominio de la lengua’. La foto era una protesta silenciosa a la arrogancia de aquella babel latinoamericana convencida de que el mundo la oía como la última y única verdad. John colaboraba con el pisocho como especialista en asuntos latinoamericanos -y vaya que sabía del chisme-, y a luego que vio mi foto empezó a llamarme  Inge. ‘Prefiero decirte así que Cabro…’ me dijo en perfecto meshica, y porque eres bien ingenioso… Y se rió también cuando bauticé el corredor que desembocaba en el estudio de grabación del pisocho como ‘Ego Avenue’, y porque  los que se encerraban a grabar allí tenían la ‘certeza’ de que el mundo estaba atento a sus decires. Vanidosa y patética actitud de una gran cantidad de mercenarios sin mayor horizonte que el pisocho en donde habían encontrado refugio a su perdimiento ab-original; exiliados resignados a ser ciudadanos de segunda en el primer mundo.

¿Qué pasaría con la Chamaca? Así le llamaba John a aquella hermosa colombiana, coqueta irresistible de la cual ¡ambos nos prendamos! Y lo platicábamos sin tapujos; y nos reíamos de un tercero en discordia, escritor de libros ilegibles pero premiados, quien temía su mujer se enterara de que le llevaba rosas que la tal chamaca tiraba a la basura…  John era 20 años mayor que yo, pero era como aquellos caballos que pastaban y corrían por sus praderas en Yorkshire: pura sangre y entero. Matrimoniado varias veces -la primera con una finlandesa y la segunda con una britona-, tuvo varios hijos.  A Emma la conocí: hermosísima, y aunque nunca voy al cine, sí me entero de películas que marcan. ¿Viste una llamada Train Spotting? Ahora no me entretengo descifrando el enigmático nombre del filme, hijo el nombre  de pasatiempo inglés, pero según supe del contenido de la tal película, bien podría ser la vida de Emma, la hija de John. Tragedia. Nunca John pudo superar eso: su fracaso como genetista, o hacedor de una niña que acabó heromainómana. Por allí debe andar una foto en donde estamos John, Emma y yo en Covent Garden. Ese día nevaba en Londres.

Harry, el guardabosques de Eaglesthorpe.  El y John aprendieron a volar en tiempos de guerra. ‘Cualquiera puede aprender a hacerlo. Teníamos 18 años y nos fuimos a Texas enviados para eso: para aprender a volar bombarderos. La ruta era Paris, Roma y Waco, vueltas y vueltas…’ Las tales roma y el parís son poblaciones tejanas, claro. Ni Harry ni John tuvieron que ir a dar bombones a los alemanes pues la guerra terminó y volvieron a Inglaterra: Harry a trabajar en la Imperial Chemical Industries -la ICI- y como químico que era, y John a lo suyo. ¿Lo suyo? La última carta que recibí de John fue cuando me participó de la muerte de Harry aquel ingeniero químico devenido en guardabosques y/o anarquista. Harry odiaba el sistema de castas británico y de ello me enteré cuando nos íbamos de cacería por los Dales. Llamaba a la Familia Real ‘The Expensive and Absurd Family’, y era deleitoso oírle mientras despachábamos botellas de whisky y tiros de escopeta -andábamos de cacería en su reliquia de Land Rover- hablando de la supuesta nobleza britona en tono de “jijosdepu”. John le festejaba sus chistes, no sin cierta reticencia y por razones de discreta gratitud al Imperio…

Harry detectó una sobrepoblación de cuervos en la zona, y dentro de sus funciones como eso: guardabosques.  Toda la tarde estuvimos matando cuervos, y la cosa no es fácil pues esas aves de tretas y plumas prietas son prodigiosamente astutas. Pero la astucia de Harry, mayor: a los rifles les había hecho silenciadores y los cuervos no sabían de donde la bala les llegaba y ese el reto: bala por cuervo. Entre Harry, John y yo, al final, una cincuentena de esas hermosas aves que incluso son símbolo imperial con aquello de los cuervos y la Torre de Londres. ¿Asesinos de cuervos?  Yo no sé si alguna vez hayas desplumado gallinas, mi abuela Lola me pedía que le ayudara y era cosa de meterlas en agua hirviendo para que las plumas se desprendieran con facilidad; desplumar cuervos es lo mismo pero con una dificultad añadida: sus plumas les sirven para volar y vaya que hay que tirar fuerte para quitarlas de la piel. Con decirte que sentí aquella jornada nocturna de desplumaje como una venganza de los cuervos; es que no era sólo cuestión de desplumarlos sino de tablajearlos: piernas, pechugas, alas. Mis hijas aún recuerdan con chinor, el pie o pay de pechugas de cuervo que comimos al día siguiente, y eso que pechugas y patas adicionales fueron a parar al congelador de Harry el guardabosques como provisión a futuro de su despensa.

Y cazando faisanes, grousses y conejos en los Yorkshire Dale con John y Harry supe cómo allí los irlandeses hermanos Guiness, esos de la cerveza que se puede partir con cuchillo de tan espesa, tuvieron la brillante idea de su libro de historia del absurdo; esa de los récords, y al preguntarse escopeta en mano cuál podría ser el ave más veloz…  Y no pocas veces regresé a Londres desde aquella frontera con Escocia, del rancho de John -ahora mismo me veo sentado sobre el Muro Adriano platicando con él y nadie más en el horizonte, ni bárbaros escoceses ni civilizados romanos en la anglia terra; platicando acerca de Hernán Cortés, Santa Anna y el Álamo, y viendo los Dales tapizados con esas florecillas moradas…-; ahora mismo siento el ventorro y recuerdo volver al pisocho  y ofrecer a alguna amiga conejos o faisanes que había traído en una hielera y producto de aquellas cacerías con John. Los cuervos que me ofreció Harry, preferí dejarlos todos para él…

Pero conejos y faisanes aparte, allí en ese lugar mágico de una muralla cuya hechura es como toda la historia, la saliva del emperador y la sangre de los esclavos, John me recontó de cuando Nikita le dio o le mandó la carta; o el texto de un discurso que quizá no le dejarían pronunciar ante el Soviet Supremo: él debía irse a Finlandia, y si Nikita Khrushov no podía pronunciar aquel rompimiento con Stalin, John -el corresponsal de Reuters en Moscú- tenía la encomienda de dar a conocer al mundo, vía Londres, del fracaso del intento de Nikita. ¿Por qué John? Porque -nunca me lo dijo- los servicios de inteligencia de Nikita sabían que era algo más que periodista. El, ni después de muchas pintas de cerveza o  decenas de gills de whisky, nunca me lo dijo y eso es una manifestación del hermetismo o del a-islasionismo inglés. John era todo él una amable isla humana…

¿Nunca te has preguntado por qué si es obvio que la CIA tiene las narices metidas en todo el mundo, la MIA no existe? En una de mis aventuras curriculares trabajé frente a las cámaras del Valle de Atemajac con Enrique Flores Trischler, miembro fundador de la tal MIA o Mexican Intelligence Agency de un país tan transparente -México- en el que si acaso un espía es nombrado como tal para ir a eso a la Casa Blanca o al Pentágono, aparece en la sección de sociales del mejor periódico de circulación nacional ¡en la cena de despedida que le organizan los amigos luego de haber obtenido tan honroso nombramiento como espía de México en el exterior¡ John Rettie, amigo de noches de ronda púbicas (en los tales pubs londinos)  y  de tomaidaca de intimidades afectivas o amatorias,  fue un gran periodista y ¡mucho más que eso¡ Nunca me lo dijo pero…  Antes que amigo era inglés, tanto como el MI5.

Soy pésimo para las fechas,  y del día o del mes no me acuerdo pero del año sí: 1985. Los del dicho pisocho me dieron una encomienda: pastorear al presidenturno que iba a ir de visita oficial a Londres  -Miguelito el Colimote presidente gris con el cual me vincula una historieta familiar patética y aparte-, y cuando John se enteró  de mi encomienda periodística me salió con una sorpresa: me invitó a ir a visitar un lugar insospechado y situado en la City; me llevó a conocer a un Armenio ¡tal cual! y director de una institución oficialmente desconocida para el país. Y también tal cual te lo cuento: un piso cerca del Stock Exchange, una oficina de lujo en la lujosa zona, cuyas paredes tenían un decorado ominoso: cuadros  enmarcando títulos de crédito mexicanos; la enorme e impagable deuda externa nacional convertida en objeto decorativo. ¿Por qué John sabía de aquel lugar? Porque sabía mucho más que muchos y por razones de oficio… periodístico. Pero aquel descubrimiento al amigo tenía una intención; una apuesta, jija de su ingenio y enmarcada en ese ‘mira un México que nadie conoce; mira que existe un banco oculto y negociador de deuda externa y dirigido por un armenio -¿sabes dónde Armenia está?-,  y ahora que viene el presidente de tu país, a qué no te atreves a hacerle una pregunta…’ Cien libras de apuesta y grabadora en mano testificadora de mi atrevimiento. Trato hecho y saliendo de aquel lugar surrealista, que si no lo hubiera visto no lo creería: una dependencia secreta y negociadora de una deuda que tenía -¿tenía?- ahogada a la suaveáspera patria tan in-dependiente(?).

Gané la apuesta. Allí en la embajada, anexa a Grovesnor Park, sentados frente a mí  ¡periodista de la bbc de Londres! dos personajes: uno más claro que el otro. Miguel, blanco, Jesús, negro. De la Madrid, presidente, y Silva Hertzog el de Hacienda, renegrido. No me animaba, pero la apuesta estaba hecha, y agarraba vuelo con las preguntas de rigor; las de ‘verdad que sí…’ como que Lady Di era bella y la reina quiere mucho a México y nos van a ayudar bien mucho… ¡Cien libras! Tenía una apuesta y no la iba perder y me quedaban pocos minutos de agenda presidencia para ganarla. Dos preguntas: ¿Por qué viajan como super-ricos para decirle a Inglaterra que están quebrados? ¿Por qué ese séquito de periodistas a los que les dan cientos de dólares diarios, además de viáticos pagados, por cubrir la visita presidencial si el país está en quiebra?

Silencio presidencial. Todo grabado. Silva silvó y dijo algo así como existe una normativa de visitas presidenciales -¿la FIFA tendrá algo qué ver con eso?  quizá-, y blablabla… ¡Le gané la apuesta a John, y aquello no lo transmitió la bbc! El Producer me putió, John se rió y yo también. Por cierto fue la única vez en mi vida que tuve la oportunidad de platicar con el entonces único dueño de la verdad nacional: Jacobo, que estaba diciendo bobadas desde Londres bien pasiado y bien pagado… Yo no sé como le siguen creyendo a lo que dice pero así son los medios y los mediocres países jijos de telapisa o equivalentes.

Y John me quiso bien y creía que podía decir cosas distintas de un país desde una perspectiva distinta. Un buen día me dijo: nos vamos a México porque ya te encontré trabajo de corresponsal. Siempre me sorprendía, y ahimetienes volando a México en viaje relámpago porque él había convencido a una amiga -siempre John tenía conexiones o contactos insospechados o sospechados- y le había sugerido a ella que me contratara como corresponsal del periódico que dirigía, en Londres. ‘Con la acreditación como corresponsal de un ‘importante’ periódico mexicano vas a poder adentrarte  en asuntos británicos cerrados para el común denominador…’ John creía en mí y por eso volamos a México,  llegamos, maldormimos y temprano nos fuimos a platicar con la directora del periódico que de inmediato me contrató como corresponsal. No te imaginas el viaje de regreso y de botepronto, con mi ego a mayor altura que el vuelo del avión; un añadido más: iba a ganar unos dolarucos extras por nota, y vaya que tenía chismes para escribir. ¡Viaje y negocio redondo! John metiendo la mano al fuego por mí, que para eso y más son los amigos.

Pisocho, NE wing, room 703, y si te doy mi entonces domicilio oficinesco exacto es porque hasta allí tres días después que volvimos de México y cuando yo esperaba que llegara mi acreditación como corresponsal, entró John y en seco dijo: ‘jijadeputa Carmen… ¡si ya sabía por qué no me (nos)  dijo!’. O sea, hay asuntos de intelligentzia que escapan a la mejor inteligencia: el corresponsal, yo, se quedó sin chamba pues mientras volábamos de regreso a Londres, un periódico -que me contrató y que se llamó el UNO MAS UNO-, se acabó y la tal Carmen  con otro personaje  y su tribu, cuyo Payán apellido tiene que ver con mi currículo posterior, empezaron a jornalear. Lero, lero, lira lira, nunca más volví  a ver a Carmen jornalera y vocera hoyendía y jornada a jornada del ‘legítimo’  obrador nacional…

¿Cuándo sueñas en qué idioma sueñas John? Con él una tarde fuí a UCL a una conferencia  de Carl Sagan. Pesadilla: un pequeño punto azul en el universo donde no nos podemos poner de acuerdo en que somos náufragos en busca de orientación… Un mundo tan sin fronteras reales como aquella Adriana Muralla donde nos sentábamos a platicar cuando girones de viento -trozos de nada-, nos recordaban que un buen día existió un lugar llamado ¡Camelot!  Que dios no permita que olvide que un día existió Camelot. Gracias John… Espero que sepas que por todo lo que me contaste de tu vida, sé que trabajaste y bien para el MI5 (EM AI FAIV Y NO COMO LE DICEN AQUÍ, EME QUINCE); y que  con todo ello, tu amor a tu patria, una tarde me dijiste allí sentados en el Muro Adriano que este pequeño punto azul en el universo no se salvaría en partes. Bien visualizabas la globa terrestre desde Yorkshire, y desde una muralla que no sirvió para nada: o nos salvamos todos o nos hundimos igual. El Imperio para el cual trabajaste -Her Majesty Inteligence 5 o MI5- te llevó creer en un socialismo que tal vez, utopía, llegue a tiempo para salvarnos del capitalismo salvaje ¡inventado en Londres! Allí, donde nacieron las novelas de espionaje; allí, en Londres, donde el capitalismo, el pragmatismo, y el marxismo nacieron; donde nació la industria de los seguros bancarios y la especulación. En ese Londres prodigioso y multiforme tuve la fortuna de conocer a John fiel creyente de loantes dicho: o el mundo se salva todo, o por partes se pierde todo el futuro de todos.

Gracias John por haber creído en el Inge del pisocho. ¿Tiacuerdas de aquella canción de la guerra del  I don’t where, don’t when? We’ll meet again, I’m sure… y retomaremos la conversa.


La muerte de John en The Guardian

11 pensamientos sobre “Bye my friend spy.”

  1. hector enrique de dios abascal

    QUE TAL ALVARGONZALEZ, DESDE LA MONSTRUA, CON EMOCION LEYENDO LAS LETRAS QUE CON TU PARTICULAR REDACCION RECUERDO COMO SONIDO.
    FELICITACIONES POR TU “BLOG” LO CUAL SUPONGO QUE TE CONVIERTE EN EL “BLOGUERO SOLITARIO” PERO MUY ACOMPAÑADO POR LOS ESCUCHAS DE ANTAÑO Y LOS ACTUALES.

    UN SALUDO A TODOS

  2. Hola…
    Antes que nada, felicidades por su blog.
    Queremos informarles que su Blog ya está en nuestro portal http://www.guadalajaraguadalajara.com y que lo hemos puesto dentro de la sección de Blogs de Guadalajara en el siguiente link:
    http://www.guadalajaraguadalajara.com/blogs_gdl.php
    mismo que podrán ver en la columna de la izquierda, casi hasta abajo.

    Les invitamos a visitarla y, en caso de estar de acuerdo les proponemos poner nuestro banner como reciprocidad.

    Quedamos en espera de su retroalimentación.

    Atentamente,
    Equipo de GuadalajaraGuadalajara.com

  3. Ese amig-ocho tuyo si que valió la pena, qué pasaje de tu vida tan emocionante, par de caballeros tratando de fortalecer un mundo tan desbaratado. Gracias por compartir tus hazañas. Me queda más claro el panorama inglés (lejos del comercial alegre de los 4 hijos pródigos de Liverpool), así que la cuna del capitalismo ha sido también para su hermano socialista.
    Esa sala de horror de la deuda mexicana ya ha de estar más grande.
    Pero tu fuiste muy valiente al entrar en ella. Yo te sigo y me encantan tus conversas que llevan a la mente varios idiomas.

  4. Alvaro, como podras ver soy re malo para la escritura nunca me intereso el estudio tiene poco interesandome la lectura, te escuchava hace tiempo en la mañana al aire en la radio, hoy te escucho en la noche en la converda siempre y cuando no se me olvide.y por casualidad encontre tu pajina electronica. y como dicen me quebre la la pequeña conversa escrita saludos.

  5. Acabo de encontrar tu página y me puse a bajar todos los los programas anteriores, ¿van a agregar los de los meses faltantes?, espero que sí, bueno me despido y espero poder seguir en contacto.

    Tú programa es de los pocos que valen la pena escuchar en la radio.

  6. Excelente manera de decir que, cuando las personas soñamos en varios idiomas soñamos en las mismas cosas que sueñan los mudos.

    Pues finalmente quien nos escucha realmente, muy buen relato de las formas de vida que existen en el mas alla del Atlantico Gracias pues mi imaginacion que sigue en pañales valora mucho este tipo de relatos.

    1. krizzz,
      con ese nombre enigmático me des-conciertas; pero qué bueno que sigues en sintonía. Recomienda nuestras hechuras y ya pondré más letras en el blog (que sin ayuda no sé manejar)
      Mi gratitud y afecto
      el vallero hablador (y retrasado en reponder)

  7. Vallero, ¿qué tal? Interesante este escrito sobre tus andancias en Gran Bretaña. Y las andancias con tu amigo John, un hombre preocupado por la globa, y no solo por su isla. Si hubiera más personas como John dirigiendo los destinos del mundo, el tren del progreso no iría sin frenos hacia el precipicio que se encamina.

    Espero y podamos hacer algo, porque de no hacerlo tal vez no haya un mañana para los seres humanos.

    Saludos

    1. Ray,
      gracias por leer mis escribiduras y decirme que algo te dijeron.
      Recomienda nuestras hechuras radiales; sin orejas no puedo volar. Sin orejas amistosas que cacten mis decires que no siempre son bien-decires pero siempre bien intencionados
      un abrazo del vallero hablador

  8. francisco dietrich

    Alvar,buen amigo leer tu relacion con John,me hace sentir no solo un lector sino un coparticipe de esa amistad,es de esos regalos que no sabes porque te los da la vida y los guardas como un ideal de lo que un ser humano debe ser, lei su obituario, y del gran afecto que tenia por esta influenzable patria, aprovecho el medio para darte mi número de tel. (cuando slim and cia. no me lo cortan) 3620-0465 de nuevo gracias por participarnos de de tus vivencias

    1. Gracias Francisco por hacerte visible en la plataforma de lanzamiento radial. Me engento muy fácil y por ello -además por mi gelatinosa memoria- no te reconocí de botepronto. Pequeño mundo en donde amigos comunes coincidimos.
      Espero sigamos al habla y bien mucho me ayudaste cuando la tele nos daba la oportunidad de ventilar nuestras ocurrencias. Pero ya ves: la banda llegó y nos pusieron al frente de la empresa… por Lázaro Cárdenas.
      un abrazo y de nuevo mil gracias por milmuchas cosas.

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