Subadministrados

Y Luego…

Por Alvargonzález; 18 de octubre de 1997

Estoy seguro que te sabes ese de que la NASA se decidió después de años a enviar mujeres al espacio, por una simple razón: porque a ellas no les da vergüenza preguntar en caso de perderse. Si con pena y todo te pregun­to: ¿por dónde le tiro pa llegar a No­ruega? Y por favor no me vayas a salir con el destanteante señalamiento de: “agarras por Progreso, derecho y lle­gas…”. ¿Progreso? Hermoso nombre para una calle en una ciudad cuyas ca­lles, todas, tienen bellos e ingeniosos nombres. ¿Por Libertad o por La Paz se llega a Noruega? Yo creo que falta una avenida que se llame “Buena Administración”. ¿Será?

Error noruego divulgar su bienes­tar, y creo que también sabes que si algún día logras ser muy feliz, la regla de oro es no decirlo a nadie, porque inme­diatamente la consigna será ¡infelizar­te! Espero que andar propalando a todo viento que en Noruega la palabra deudaexterna no está inserto en el vocabulario político, y que “desempleo” es otro malsonante vocablo, no vaya ocasionar en otros el cosquilleo utópico que traigo: ¿por dónde gano pa llegar a Oslo? Se antoja…

En este mundo hecho de tantos mundos, a Noruega la podemos inscribir en el segundo. No forma parte del selecto Club de los 7 que periódica­mente se reúnen para discutir cómo se­guir ordeñando la vaca sin que se les enflaque demasiado; la vaca global, claro está. Es de los paisillos que no hacen ruido, y de los que padecen de frigidez; de ese elemento tan descono­cido en los trópicos y que algo tiene que ver con la temperancia política. Te parecerá igual un dato frívolo, pero en la última etapa del supuesto progreso humano –científico y tecnológico–, las civilizaciones del invierno largo se proclaman como las aportadoras de lo substancial. Así la bien Nórdica Norue­ga, con su equilibrio administrativo, ha comenzado a despertar envidias no sólo de la Comunidad Europea, sino de otros países situados en el más acá continental y vecinos nuestros. ¿Cómo es posible que el desempleo sea de sólo un 3.4 porcentual? Todo debido a una palabra cuyo significado andamos averiguando: administración. Buena y pública.

Recuerdo con profunda nostalgia histórica el famoso reclame convocante de don José: “nos tenemos que preparar para administrar la abundancia”. ¿Te acuerdas de los fabulosos setentas? Pos ándale que en el Mar del Norte perforaron los noruegos y encontraron lo que a nosotros –según López Velarde– nos escrituró el chamuco: Y con el petróleo, en 1994 liquidaron todos los adeudos nacionales, y ya para 1995 habían balanceado el presupuesto de forma funcional y benéfica para los habitantes del país. ¿Te acuerdas de aquello de “saca, saca, sin pon, pon, pos directo al socavón…”? Creo que algo tiene que ver con el hallazgo de la riqueza petrolera en la rudapatria, porque aquello se convirtió en puro saca y saqueo al grito de: “la patria es primero, pero luego de que nos hartamos (sic) mi familia y mis compadres”. En Noruega sacaron y ajustó para todos. Ad-mi-nis-tra-ción, sin adjetivos porque si no es honesta no es lo otro.

Donde que el gobierno ahora bajo la batuta del Primer Ministro Thorbjorn Jagland, considera que el desempleo también es cansón (vaya que si lo es, y si quieres saber con precisión pregúntame), y por tal motivo los que se encuentran en ese rubro estadístico tienen derecho a dos periodos de vacaciones –de quince días– al año y pagados por el Estado. ¿Verdad que se antoja? Claro, eso además del seguro de desempleo, sueño canábico y alucinógeno que tuvo el muy centrado don Fidel (que ya debe estar organizando un sindicato donde quiera que se encuentre y recolectando cuotas aplicables al fondo insondable). ¿Más logros noruegos? Una clase media funcional. Mira, creo que la máxima aspiración de la política debía ser esa: crear una clase media que entendiera la felicidad no como un proceso acumulativo, sino como un “tengo lo suficiente para llevar una vida honesta”. ¿Aspiraciones clasemedieras? Además de su casa urbana, una pequeña propiedad rural o costanera. ¡La enorme mayoría de las familias noruegas tienen casa citadina y en la montaña y en el mar! No palacetes, sino casitas confortables. El clasemedia no es un ser mediocre o sin aspiraciones, qué va: es un ser racional que no cree que 30 pares de zapatos den más felicidad que cuatro o cinco, y al que no le interesa competir en la carrera del “tengo”, sino del “soy”.

La clase media noruega tiene derecho a educación gratuita, de cabo a rabo; del comienzo primario al final universitario. ¿Seguro Social? Ni pensar en que existe la práctica médica privada, pues el Estado Noruego asume su responsabilidad como curador; pro-cura la salud de todos. Te digo, todo porque le pegaron a la bolsa grande del petróleo (y cualquier geólogo te dirá que esa viscosa materia se encuentra así bajo tierra: en bolsas). Le pegaron y administraron las ganancias que le genera el ser el segundo productor mundial después de Arabia Saudita. En lo referente a fondos de retiro, un asunto de gran candencia electoral y reciente, no fue el de las drogas o la inseguridad, sino el compromiso de ofrecer una vivienda digna a cada uno de los jubilados en el país. ¿Envidiable?

¿Que sólo son cinco millones de habitantes en todo Noruega? Ya sabía que me ibas a decir que así pos cualquiera. Pero sigo pensando en que todo es cosa de administración, o el arte de hacer que ajusten los recursos para la gran mayoría y no sólo para los ¡administradores! Por cierto y como dirían los narradores de obviedades a la altura del zacate y del calcetín sudado: “Atención”; sí, allá los poetas, novelista y pintores, son jugosamente subsidiados por el gobierno. ¿Corremos p’allá, o seguimos rogando a Santa Beca la Jugosa que se nos aparezca? Yo, la verdad, sí le rezo a esa jugosa santa… Soy editorialista ¿no?

Tate bien, y luego… te busco.

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