Los Tatas

Por Alvargonzález; 21 de abril de 2003

Si vas a Calatayud, ni se te ocurra seguir el mandamiento aquel de la cantaleta de “pregunta por la Dolores” porque ya los asturianos habitantes de la población están hartos de la imbecilidad turística y hasta, creo, serían capaces de estrangularte. Pero en cambio si vas a Nottingham repantígate en un Pub y pregunta por Robin; sí, por el merodeador de los bosques de Sherwood, y te dirán una serie de lindezas acerca del personaje: desde que fue un magnífico ejemplar gay hasta que no es sino una leyenda tejida en el renacimiento la que creó aquel personaje que robaba a los ricos para dar a los pobres, y que luego a los receptores de la dádiva les arrebataba lo que les dio porque ya no eran tan pobres. Me refiero a Robin Hood. Te sabes la historieta ¿no es cierto?

Habiéndote dicho lo anterior te iba a decir que fueras al barrio del Carrizal y preguntaras por los Tatas. Pero como presupongo que ni idea tienes de dónde ese barrio estuvo, porque la modernidad ha borrado casi todo vestigio de él, por eso va la foto incluida. ¿Identificas el sitio? Mientras tratas de ubicar la imagen te cuento algo acerca de los tales Tatas, y que fueron una equivalencia urbana del mencionado Robin; de esos ladrones de los que ya no hay, porque ahora el reparto de utilidades solamente se hace entre la banda, banca o partido, sean ladrones de cuello blanco o mugroso, y nada salpica a otros mucho más necesitados que los bandoleros. Te digo: cómo han cambiado los tiempos; el romanticismo ha dejado paso a la pura ambición desmedida.

La local leyenda dice quesque la ciudad, o algunos ciudadanos de aquella modorra Guadalajara en el entrecruce de los siglos 19 y 20, sentían tal afecto por padre e hijo apodados así -Los Tatas, aunque ratas fueron-, que cuando la justicia porfiriana los pepenó allí en el corazón del Carrizal y los envió ipso facto a practicar su actividad a la zona del silencio eterno, los agradecidos beneficiarios levantaron en el lugar una ermita que a poco sería el asiento de un templo de cal y canto mostrado por su parte posterior como actualmente se encuentra.

¿Ya ubicaste el sitio? La calle se llamó Escobedo y en el cruzamiento con Miguel Blanco (si me recuerdas un día te cuento lo poco blanco que fue el tal Miguel) está el templo de la Santísima Trinidad -no confundir con la sagrada patrona multimedia, la Santa ‘Trinitron’ Pantallaplana reverenciada en todos los hogares-, cuya hechura fue originada por el homenaje popular hacia los Tatas. Desapareció la penitenciaría de Escobedo y años después la estrecha calle fue re-trazada para convertirse en Federalismo, que ahora ya es retrasada y angosta arteria. Pero ese punto del desaparecido barrio del Carrizal prevaleció: donde los Robin-Tatas murieron.

(Si tienes algo que decir, aquí estoy para oír comentarios y/o insultos).

6 pensamientos sobre “Los Tatas”

  1. Dar al César lo que es del César dijo Pilatos hace más de 2000 años. Al vallero lo que es del vallero, mis ojos y orejas cautivas a sus decires que ni m… anera de dejarlo en la zona del silencio.

  2. Lo que sí existen son los Anti-Tatas, y “trabajan” en Hidalgo y Pino Suárez, y elegantemente roban al pobre para darlo a los… no, a nadie! se quedan con todo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.